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domingo, 26 de junio de 2016

No es esto, compañeros, no es esto

Estas semanas he hecho campaña, modesta pero activa, escribiendo en twitter a favor del Brexit, por razones opuestas a las que han defendido la mayoría de británicos partidarios de salir de la Unión Europea: yo no he deseado nunca una Europa que se limite a ser sólo un mercado común --como ha defendido siempre GB-- ni una Unión limitada por el poder soberano y excesivo de los Estados miembros --como siguen pretendiendo las élites económicas y políticas de los países jacobinos como España--, ni un entramado burocrático que permite privilegios entre Estados (como el cheque británico), sino una Europa de los ciudadanos en que los máximos mandatarios políticos nos representen y sean elegidos en votación democrática, i donde un Parlamento Europeo tenga competencias definitivamente cedidas por los Estados.

Ahora, una vez realizado el referéndum británico, parece que vuelven a confundirnos interesadamente los términos, haciendo más caso a los cantos de sirena contra la inmigración y el asilo --no sea que demos alas a los partidos xenófobos--, reforzando los nacionalismos y los poderes de los Estados i proclamando quizás una Europa de dos velocidades, para permitir que el eje franco-alemán gane aún más peso i sigamos yendo a remolque de unos intereses que no son los de la mayoría. Todo ello como una involución en la dirección errónea. Ahora, más que nunca, habrá que saber leer entre líneas y fomentar que haya una opinión pública capaz de debatir en profundidad y de proclamar la queja de fondo de millones de ciudadanos, que no queremos más Estado i más economía sino más democracia directa, más política y sobre todo más políticas sociales.

Mucho de lo que está pasando tiene que ver con el miedo, que és un mal consejero y sobre todo lo contrario a la confianza, que está en la base de la paz y de la justicia. Será necesario volver a alzar la voz desde la calle, para repetir una y mil veces "no es esto, compañeros, no es esto". La salida de Gran Bretaña de la Unión es un golpe más en la triple crisis que vive Europa: de valores, institucional y de ineficacia, pero no es la única ni posiblement la más importante, porque la libre circulación de bienes y servicios no se frenará y Europa seguirá firmando Tratados con GB porque "God save the Queen" y la pela es la pela.

Más profunda me parece la crisis de valores y de inacción que vivimos, ante más de un millón de personas que llaman a la puerta de una Europa de 300 millones que dice, en boca de sus portavoces oficiales --¡mentira!-- que hay "una crisis de refugiados casi inabordable" y que identifica la población refugiada con la inmigración irregular, convirtiendo las políticas de inmigración en políticas de seguridad, como si habláramos siempre de enemigos potenciales. Esto también atiza el miedo de la gente, destroza la confianza y da alas al pensamiento xenófobo y a los nacionamismos de raíz étnica.

Si regresamos a unas pantallas atrás al año 2000, con la elaboración de una Constitución europea en base a sus pueblos más que a sus Estados, podremos construir sobre bases sólidas lo que --me permito pensar-- quiere una buena parte de la ciudadanía: una Europa de las regiones y de los pueblos, ejemplo de multiculturalismo y de solidaridad mundial, sin cuotas asignadas de poder (28 comisarios, uno por Estado, ¿dónde se ha visto?), con un Parlamento con algunas competencias legislativas exclusivas, con menos  burocracia, más efectividad y una voz potente.

Es la hora de la responsabilidad. Ojalá comencemos a reclamar solidaridad con los refugiados para perder el miedo a unos poderes que no os representan. Sería la primera piedra de una construcción que demostraría que hemos entendido el enfado de mucha buena gente en toda Europa.

martes, 20 de octubre de 2015

Jerusalén: una ciudad dividida por la derecha que la quería indivisible

Reproduzco el artículo que acaba de publicar Meir Margalit, activista y miembro del Centro de >Iniciativas de Paz de Jerusalén:
Jerusalén: una ciudad dividida por la derecha que la quería indivisible
Meir Margalit
Como un deja vu angustiante, como una tormenta que no deja de azotarnos, vuelve a estallar esta nueva ola de violencia. Y nos deja perplejos y avergonzados por la impotencia kafkiana de quien sabe lo que habría que hacer para acabar, de una vez por todas, con esta violencia endémica, pero nadie lo escucha.  Esto era de esperar, en particular en épocas de festividades judías, cuando religiosos derechistas se empecinan en subir a la Explanada de las Mezquitas, exasperando los nervios palestinos, que ya están tensos al máximo sin necesidad de estas provocaciones. Era de esperar, pero, por obra del diablo, estas irrupciones de violencia siempre nos toman por sorpresa, nunca se está lo suficientemente preparado para enfrentarlas.   
Sin embargo, a pesar de esa sensación de haber ya presenciado la misma película, podemos notar algunos rasgos propios de esta revuelta.  Por primera vez en muchos años, se produce un acontecimiento perturbador en el que los jóvenes palestinos de Jerusalén se vuelcan a las calles en forma masiva, espontánea, sin apoyo de ningún movimiento organizado, apedreando todo símbolo israelí que se cruza en su camino, atropellando civiles israelíes y atacando con cuchillos de cocina, hasta llegar a su máxima expresión la semana pasada cuando un niño palestino de 13 años atacó a cuchillazos a otro niño israelí de la misma edad, lo que convirtió automáticamente a cada niño palestino en "terrorista activo" a ojos israelíes. 
Este modelo de rebelión ha dejado a la policía israelí perpleja, ya que este estilo de  ataques son imprevisibles e imposibles de prevenir. Mucho mas fácil para los servicios de seguridad israelí es combatir células terroristas organizadas que enfrentarse a civiles armados con cuchillos caseros  que, en un momento de ira, deciden acuchillar al primer israelí que se cruza en su camino. Esta nueva estrategia popular palestina ha producido un cambio sumamente significativo en el desarrollo del conflicto. Hasta tal punto, que por primera vez en muchos años podemos declarar que la calle palestina en Jerusalén oriental ha logrado un triunfo contundente, aunque no sea más que como un "gol en contra" del gobierno israelí.
La imposición de un estado de sitio en Jerusalén oriental -o lo que Giorgio Agamben denomina "un estado de excepción"-, que incluye la utilización por primera vez desde 1967 de fuerzas militares como refuerzo a la policía local y de bloques de cemento que separan los barrios palestinos de los israelíes, es sin duda alguna uno de los triunfos mas contundentes de los jóvenes rebeldes de Jerusalén oriental. Ello requiere una lectura atenta de los significados simbólicos que representa, ya que a primera vista pasan desapercibidos.
Lo primero que resalta es, por encima de todo, el estado de pánico en que esta sumergida la sociedad israelí, la incapacidad para controlar la situación, y el grado de cinismo con que el gobierno manipula la opinión publica israelí, apoyándose en que nadie conoce la geografía del lugar: da igual cuantas vallas instale la policía en Jerusalén oriental, siempre habrá un hueco por el que unos terroristas dispuestos a todo podrán infiltrarse a la parte occidental de la ciudad. Pero lo mas significativo es que al declarar el “estado de sitio”, el gobierno israelí ha dividido de facto la ciudad de Jerusalén.  
La izquierda israelí aduce desde hace 46 años, sin mayor éxito, que el modelo de ciudad unificada no tiene futuro y es necesario dividirla: ahora lo ha llevado a la práctica la derecha israelí sin mayor remordimiento de conciencia. El despliegue de soldados y bloques de cemento en las rutas que conectan a los barrios palestinos con la parte israeli es sumamente simbólico porque nos remiten a los Territorios Ocupados de Cisjordania. Los transforma en un claro significante de la anulación de distinciones entre Jerusalén y los Territorios Ocupados, o lo que  podría denominarse la "Cisjordanización de Jerusalén".  Nunca Jerusalén oriental ha estado tan cerca de los territorios ocupados y tan lejos de Jerusalén occidental.
Y este "gol en contra" llega a tiempo. Durante los últimos años, y a medida que la situación económica ha ido mejorando, la población adulta de Jerusalén oriental comenzó a acomodarse o a resignarse a la ocupación. A partir de ahora esta percepción colapsa y la gente vuelve a recordar que están bajo una ocupación militar que, por mas beneficios económicos que pueda conllevar, es y será insoportable.  Durante los últimos años, gracias a una política de gestos implementada por el actual alcalde israelí de la ciudad, la ocupación perdió su fachada opresora y su imagen se volvió mas light, hasta tal punto que los últimos sondeos demuestran que mas de la mitad estarían dispuestos a adquirir la ciudadanía israelí.    Este proceso de doblegamiento a la ocupación ha colapsado estruendosamente, ha sido literalmente quebrado por los jóvenes. La dosis de relativa prosperidad que el alcalde Barkat  suministro a sus padres, no les atañe: están en esa edad en la que la dignidad y el orgullo son factores decisivos en la consolidación de su identidad, mucho más importantes que la prosperidad económica que persiguen sus padres. 
La idea de tranquilizar al publico israelí gracias a las barreras no es nueva en nuestra región.  Durante la segunda Intifada, fue Ariel Sharon el primero en promover en 2002 la construcción de la muralla de separación a fin de calmar a la población israelí.  Siguiendo esta lógica escapista, Netanyahu introduce vallas de cemento armado con el mismo objetivo. Construir otra muralla seria demasiado exagerado pero, salvando las diferencias, en ambos casos el resultado es el mismo: Sharon y Netanyahu dividen la ciudad de facto.
Diez años después de construida la muralla de separación, que dejó fuera a extensas partes de la ciudad y a más de 50.000 residentes palestinos, el gobierno actual separa Jerusalén oriental en una serie de enclaves cerrados que, mas que afectar la vida cotidiana, producen un cambio total en la mentalidad palestina respecto a la ocupación.  Netanyahu les ha vuelto a recordar que viven bajo ocupación militar, y ha reavivado de esa manera el ansia palestina de liberación.
La tensión generada por estos disturbios ha corroborado que el modelo de la "Jerusalén unificada" es insostenible, que por debajo de la tierra ruge un volcán. La tenacidad con la que la población joven desafía al sistema israelí es la prueba contundente de que este régimen de ocupación esta destinado a enfrentar periódicamente alzamientos violentos que, a largo plazo, acabaran desmoronándolo. Toda represión es temporal por definición y la actual represión policial esta sembrando las semillas de la próxima rebelión. Los jóvenes palestinos arrestados, cuyo numero ronda los 2.500, llevarán en sus venas por siempre el ansia de revancha. Y el folklore local ya esta fertilizando la próxima generación de jóvenes que aspira imitarlos, porque en el imaginario local esos son los pequeños guerrilleros que, poniendo en jaque a la policía,  salvaron la dignidad nacional.
Todavía es prematuro saber si estamos ante la tercera Intifada. Sea cual fuere el futuro,  el valor intrínsico del levantamiento juvenil  consiste en haber puesto de relieve la patología del sistema municipal de Jerusalén y, más allá de sus logros a corto plazo, los acontecimientos han dejado claro que una estructura de esta índole podría perdurar, pero no tiene derecho a existir. 
Un proverbio hebreo dice que la labor de los santos es realizada por gente común.  No se si será cierto. Pero lo que esta claro es que el objetivo de la izquierda lo está llevando a cabo, a su brutal manera, la derecha.   
www.sinpermiso.info, 17 de octubre 2015 





jueves, 19 de junio de 2014

Reflexiones post-electorales

Las elecciones del 25 de mayo al Parlamento europeo han supuesto un verdadero terremoto para el establishment político del continente. Mientras los dirigentes se llenaban la boca diciendo –de manera muy poco rigurosa con las leyes y sólo para que la abstención no alcanzara cifras de escándalo- que era la primera vez que se elegia directamente al Presidente de la Comisión europea, en cada Estado las eleccions se han vivido –como siempre y también escandalosamente- en clave interna, reforzando las concepciones nacionales y sin ningún ánimo de construir una Europa verdaderamente democrática.

A posteriori cada cual ha interpretado los resultados a conveniencia, y por eso me apunto al baile con algunas reflexiones en voz alta.

La primera, que la intervención semanal de la Cancillera alemana, Angela Merkel, en la campaña electoral, dando “avisos para navegantes” desde la economia motor de Europa, ha sido casi la única nota “europea” de los comicios y marca una tendencia clara: los liderazgos no son gratuitos, y los votantes deben conocer con claridad quien manda. Si repasamos la hemeroteca podremos comprobar, además, que sus intervenciones no eran interpretables sólo en clave política sino sobretodo económica: sepamos quién manda aquí (el complejo industrial alemán) y quien hace de portavoz (el político de turno). La suplantación del poder político por el poder económico se està mostrando sin ambigüedad y representa un estadio de maduración del capitalisme que amenaza directamente el funcionamento democrático de nuestras sociedades. A los ciudadanos periódicamente nos cuentan  -en las sucesivas elecciones- pero cada vez nos tienen menos en cuenta.

La construcción de Europa desde unos Estados-nación fuertes que impiden, a menudo, avanzar en políticas sociales, económicas o culturales comunes se está convirtiendo en un oxímoron, una contradicción en sus propios términos, que únicamente dejará como salidas un mercado único –amb tendència als oligopolis- en un guirigay de opinions dominadas por cuatro o cinco estados, o bien la decepción y el desencuentro definitivos de la ciudadanía con el proyecto común europeo.

También vale la pena pararse a pensar un momento en la llamada “amenaza del fin del bipartidismo” que se anuncia en el Reino Unido, en España, en Francia, Alemania, Holanda y en otros países. En primer lugar porque sólo parece una amenaza para los que ven en el bipartidismo el factor clave de estabilitat de un Estado, pero no para aquellos que ven en él un chanchullo del sistema o poco menos para mantener la parada tal como la conocemos. Precisamente me parece que éste es el tema: cada vez somos más los que pensamos que nos están robando la capacidad de decisión, que después de cada elección los aparatos de los partidos, en connivencia con los poderosos de la banca, la construcción, los servicios y la gran industria, acaban traicionando sus programas y haciendo aquello que conviene a las élites; eso sí, con una gran dosis de populismo para que la cosa trague mejor.

No se puede simplificar. A pesar de las diferencias abismales de significado, los votos de Podemos en España, del Frente Nacional en Francia o de los euroescépticos en el Reino Unido no son sólo un voto de castigo a los partidos que han gobernado hasta ahora, sino sobretodo una manera de denunciar la forma de hacer política, la falta de democracia real en nuestras sociedades, la excesiva facilidad para quien gestiona la cosa pública de ensuciarse las manos, defender los intereses de las élites y mantener abierta la puerta giratoria que va de la política a los consejos de administración de las grandes compañías transnacionales.

Es imprescindible ir a la raíz del descontento: la necesidad de profundizar en la democracia participativa, que provenga del ejercicio de una ciudadanía formada, informada y con sentido de la responsabilidad colectiva para considerar suyo aquello que es de todos, la gestión de los asuntos públicos.



domingo, 16 de marzo de 2014

Crimea y la cultura de paz

Unos consultores de organización empresarial, que trabajan para mejorar la gestión de un hospital público de Cataluña, tildaron casi de tonto a un médico amigo mío porque les dijo que estaban arreglando "chapa y pintura" del coche mientras el motor -es decir, un equipo de personas trabajadoras bien considerado, motivado y estimulado- se había estropeado hacía tiempo. Mi amigo les pidió, además, que no lo insultaran como tonto, que lo hicieran más bien llamándole honrado, en todo caso. Porque es evidente que con un motor estropeado el coche podia lucir, pero no podría participar en carreras hasta que no se llegara a la raíz de los problemas.

Con los conflictos internacionales pasa una cosa similar desde hace siglos: en nombre del realismo y de que "siempre ha sido así" la lógica de la fuerza se impone a la lógica de la razón, tapando los problemas pero sin resolverlos verdaderamente. Y a los que defendemos un nuevo paradigma nos llaman tontos (o ingenuos, que viene a ser lo mismo), porque parece que las novedades e inventos están reservados a la tecnología y no a las ciencias sociales o a la política.

Setenta y seis años después de la invasión de Polonia por el ejército alemán, Crimea se ha llenado de so9ldados rusos 'anónimos' para hacer valer a base de tanques el argumento de que la seguridad de su país pasa por la anexión de un territorio que consideran estratégico, oponiéndose a la legalidad de un Estado (Ucrania) que estrena un gobierno nacido de la presión ciudadana pero tampoco validado de forma democrática. Un contrasentido sobre otro.

Se pueden hacer todas las consideraciones que se quieran: que se trata de un territorio primero tártaro, después ruso, después de la URSS, después ucraniano, ... que Occidente ha dado apoyo -por intereses también supuestamente estratégicos- a grupos fascistas paramilitares que apoyan al nuevo gobierno ucraniano, que Rusia fue humillado durante una década a la caída deñl telón de acero, ... però no es de geoestrategia de lo que me interesa hablar hoy, sino de la importancia de comenzar a romper la lógica militarista de resolución de conflictos, en un siglo XXI que ha empezado con los mismos esquemas aprendidos de nacionalismos que tejen nuevos imperios y de potencias militares que defienden iperios económicos.

Entre las ansias imperialistas de unos (Rusia), las decisiones tomadas en clave militar de dominio (Estados Unidos) y la inoperancia diplomática entre despistada y cobarde de la Unión europea, se repite que la única verdad posible parece ser la fuerza, reproduciendo una lógica gastada que arregla periódicamen te chapa y pintura, sin reparar el motor.

Yendo a la raíz de los problemas y no a algunas de sus consecuencias visibles, dejaremos de taparlos para empezar a resolverlos de verdad.  Será difícil (¿qué empresa humana no lo es?). Será necesario rehacer muchas cosas, desde el papel de Naciones Unidas hasta las reglas de la diplomacia internacional, pero no podemos renunciar ello, por imperativo ético y por dignidad humana.

  En Crimea están votando hoy, pero lo hacen con tanques en las puertas y eso no es democracia. Profundizar la democracia es nuestro verdadero reto, haciendo que todas las partes de cualquier conflicto puedan ser escuchadas para la toma de decisiones que les afecten, llegando a acuerdos muchas veces dolorosos, pero seguro que más cargados de humanidad que con la "mejor" de las soluciones militares, si es que existe.

sábado, 30 de noviembre de 2013

La Constitución, tan importante y tan relativa

Interesante esta carta al señor Miguel Herrero i Rodríguez de Miñón, uno de los siete ponentes constitucionales, enviada por el profesor Enric Casulleras de la Universitat de Vic. Relativiza absolutamente cualquier argumento contrario a una consulta vinculante a la ciudadanía de Cataluña sobre su futuro estatus político.

"Distinguido y admirado don Miguel,

En vano he esperado que terciase usted en el debate sobre el proceso
de secesión de Catalunya. Como al parecer, el principal argumento
contra la declaración unilateral de independencia es su ilegalidad en
términos constitucionales, me gustaría que usted recordase a los
españoles en qué circunstancias fue incorporado a la Constitución el
artículo donde se alude a la indisoluble integridad del territorio
español,y la participación directa del Estado Mayor del Ejército en su
redacción.
Porque era a nombre suyo de usted el sobre que llegó, con membrete del
Ejército, irrumpiendo en el seno de la ponencia donde se estaba
debatiendo tan espinoso asunto. Haría usted una gran aportación a la
democracia si revelase los términos en que el Ejército amenazaba con
su intervención en caso de que el contenido del sobre no se
incorporase, sin tocar una coma, al articulado constitucional.
Y así seríamos conscientes todos los ciudadanos de que la máxima norma
del ordenamiento jurídico español fue impuesta bajo coacción y con
graves amenazas.
Como jurista que es, usted sabe mejor que yo que los contratos
firmados entre partes bajo amenaza o coacción son viciados de origen y
nulos de pleno derecho.

La anterior petición no menoscaba la alta consideración que nos merece
su ilustrada aportación humanística e intelectual a la convivencia
entre los ciudadanos de este país (muy pronto, países, espero).

            Reciba mis más respetuosos saludos. Suyo,

           Enric Casulleras"

sábado, 14 de septiembre de 2013

Carta a los federalistas españoles

Sé que muchos de vosotros estáis desconcertados ante el proceso de soberanía que está viviendo Cataluña. Lo sé porque hemos compartido muchas causas y ahora no respondéis a mis correos, lo que me hace pensar que hay un cierto sufrimiento por aquello que puede costar comprender en el ambiente mediático español.

La causa de nuestro "basta" (muy mayoritario, transversal, inclusivo e intergeneracional) es la comprobación de que el pacto para convivir en un Estado donde se reconozca la diversidad, la diferencia, donde ésta sea un valor positivo y real, donde no haya un centro absorbente y una periferia, donde todos vean premiado su esfuerzo, resulta imposible: no está en su ADN ni lo viven sus gentes, buenas como las que más. Incluso la mayoría de los que provenimos de una ideología universalista y federalista -el socialismo- nos hemos convencido de ello.

Los socialistas españoles habláis, en general, de federalismo (incluso hay un "comité federal" en el PSOE) pero ante un intento de federalismo real, sin trampas -muchos lo llamáis confederalismo, pero no vamos a discutir por una cuestión semántica- como ha sido la propuesta de Estatuto de Cataluña de 2006 se le ha "pasado el cepillo" (en palabras de un ilustre socialista jacobino), se ha podado más en el Congreso y por si fuera poco ha sido sustancialmente rechazado en uno de los Tribunales más politizados del mundo occidental.

Cuando se ignoran los derechos nacionales de una comunidad -o si se prefiere, los derechos que una comunidad quiere otorgarse para su convivencia, no queda otra que organizarnos por nuestra cuenta y, desde un plano de igualdad, volver a hablar como buenos vecinos y compañeros.

No demos la culpa a las dificultades internas en Catalña (que las hay, y muchas) ni al socialismo catalán, como hoy mismo ha hecho el señor Bono. Que revise sus discursos y declaraciones y verá que el federalismo que propone es de feria, ni es federalismo ni tiene futuro: con decisiones centralizadas, sin derecho de cualquiera de las partes a renunciar al pacto, ... ¿Qué federalismo es éste?.

Una última reflexión para no alargarme: ¿qué pensáis sobre el referéndum de autodeterminación de Escocia? ¿Por qué no se ha levantado ninguna voz en España criticando la propuesta del señor Cameron de celebrar una consulta en 2016 para ver si el Reino Unido se queda en la UE? ¿Lo puede hacer un Estado que se ha "federado" en una Unión y no puiede hacerlo una comunidad respecto a su Estado? ¿Es que quizás solamente tienen derechos los estados del S.XIX como sujetos de derecho?. No creo, si así fuera desde 1990 en Europa no habrían nacido 21 estados fruto de secesiones ... contraviniendo sus respectivas Constituciones, of course ...

lunes, 24 de junio de 2013

Algunas preguntas a un Estado imposible

Un verdadero Estado autonómico (o quasifederal, como le gusta decir al centroizquierda español) no derivaría en treinta años en el estado de derecho actual -ejecutivo centralizador, legislativo bipartidista para los temas de Estado, poder judicial politizado- ni abordaría la mal llamada "reforma de las administraciones públicas " como si se tratara de un Estado nación.

¿Por qué la reforma de la Administración no aborda la supresión de Ministerios con todas las competencias transferidas como Educación, Sanidad o Cultura? ¿Por qué seguiremos pagando más de 5.000 funcionarios en el Ministerio de Agricultura, con el 90% de funciones transferidas?

¿Por qué se esconde una cuestión política tras una pretendida reforma técnica y administrativa? ¿Has leído, lector, las razones de "falta de tradición" que han servido para suprimir la Defensoría del Pueblo de Castilla la Mancha, cuando las mismas razones servirían para suprimir la propia autonomía?

¿Por qué coincide esta reforma con la obsesiva y empozoñada laminación de la lengua catalana/valenciana/Lapao y no se lamina el castellano (única lengua digna de llamarse española) diferenciándolo del uruguayo, el argentino o el andaluz?

¿Por qué se siguen estrenando líneas radiales de AVE y el presidente del gobierno español tiene la desfachatez de inaugurarla como una nueva "arteria de riqueza", cuando en dos días comenzará a ser deficitaria y la pagaremos entre todas?

¿Por qué lo único que recibimos los millones de catalanes y catalanas que queremos marcharnos ya de este Estado son amenazas y exabruptos? ¿Se imaginan lo que diríamos si alguien le dice a su pareja "cariño, lo nuestro no funciona" y recibiera sólo amenazas y gruñidos?. Yo le llamaría maltratador.

¿Por qué no hay más ciudadanos y ciudadanas españoles que presionen para que podamos ejercer el derecho a decidir nuestro futuro?

sábado, 8 de junio de 2013

Por un "Estado de paz"




                         La posibilidad de la constitución de un estado propio moviliza sectores muy diversos de la sociedad catalana. Las múltiples dinámicas generadas, empáticas o críticas hacia el propósito constituyente, indican su verosimilitud. También el sector de la cultura de la paz, comprometido en la implantación progresiva de una cultura orientada por los principios de la cooperación y de la noviolencia, se sabe emplazado a tomar postura en este necesario ejercicio de prospectiva. Resultaría inexplicable que un sector que está trabajando eficazmente,  desde hace muchos años, por la movilización de la sociedad, civil y oficial, a favor de los valores de la cultura de la paz, no promoviera en este momento un debate público sobre el modelo de seguridad del nuevo estado. Un debate en el que participamos propositivamente.
                          Con esta finalidad se ha constituido un grupo estable de trabajo, Estado de Paz, en el que participamos, sin detentar representación alguna, un buen número de personas vinculadas a diversas entidades pacifistas. El primer objetivo del grupo, un seminario, se concreta en la redacción del documento Modelo de seguridad para un estado propio del siglo XXI, que es una propuesta que partiendo de la hipótesis de un estado catalán, se dirige a la ciudadanía en general y de modo especial a quienes deberán tomar decisiones. En el grupo, heterogéneo por lo que se refiere a ideología y posicionamiento político de los participantes, hay un sólido acuerdo sobre tres puntos:

Primero. Valoración de la seguridad como una necesidad de primer orden;
Segundo.Visión respecto a la seguridad, inspirada en el concepto de seguridad humana;
Tercero. Adhesión a los principios de la noviolencia. 

Aunque la reflexión viene propiciada por una dinámica local, no dudamos que puede ser útil en otros contextos distintos del de la sociedad catalana de hoy. Nuestra reflexión se produce en un escenario muy concreto pero forma parte de una elaboración conceptual en curso, a nivel planetario, que apunta a cambios muy profundos en el concepto de seguridad.

              No son los estados los que requieren seguridad frente a otros estados, aunque ese sea el núcleo duro del concepto de defensa; son las personas quienes necesitan y exigen seguridad. Una sociedad democrática debe responder a esa exigencia con una visión de gran amplitud y profundidad y con una autoexigencia de máxima eficacia. Los ciudadanos “...aspiran a los derechos humanos básicos que garantizan una existencia tranquila y digna, libre de la necesidad y del miedo” (Aung Sang Suu Kyi)  y la única razón de ser del estado es la de ser instrumento de esta aspiración. Pero éste no es el resultado obtenido por la acción de centenares de ejércitos, de todos los colores y culturas, que han sembrado la historia humana de muerte, dolor, destrucción y miseria. Seguridad humana es que el estado proteja a las personas; defensa comporta el sacrificio de vidas humanas por la seguridad del estado. Es evidente que no queremos ningún otro ejército y menos todavía si ha de ser nuestro.

             Esta visión de la seguridad centrada en el objetivo de liberar a las personas de las necesidades y del miedo es la idea central de nuestra propuesta Modelo de seguridad para un estado propio del siglo XXI que daremos a conocer el próximo mes de septiembre.  

Si Cataluña llega a ser un nuevo estado no ha de  querer ser el último de los viejos estados construidos sobre cimientos obsoletos de soberanía irrestringible, de irresponsabilidad hacia el exterior y hacia el medio ambiente, de afán de dominio, de aceptación de la fuerza como argumento decisivo.  
Si Cataluña llega a ser un nuevo estado no puede dotarse miméticamente de estructuras e instituciones anacrónicas que solamente la inercia mantiene a penas en pie en estados envejecidos.  
Si Cataluña llega a ser un nuevo estado ha de fundamentarse explícitamente en los valores que apuestan por un desarrollo humano atento a todas las dimensiones personales, debe crear estructuras e instituciones, si es preciso audazmente innovadoras, que lo hagan posible y debe aceptar que, precisamente por ser un estado nuevo y de pequeñas dimensiones, más libre que otros de inercias históricas, tiene la responsabilidad de orientarse y de orientar hacia un futuro más humano.

Jordi Armadans, Alfons Banda, Núria Breu, Pepe Beunza, Joan Contijoch, Lluís Fenollosa, Rafael Grasa, Jose Luís Gordillo, Jaume Llansó, Xavier Masllorens, Martí Olivella, Pere Ortega, Alvar Roda, Jordi Urgell, Fèlix Saltor, Gabriela Serra, Lluís Sobrevia y Eduard Vinyamata.

viernes, 10 de mayo de 2013

Cataluña: 22 argumentos en favor de un nuevo estado social y democrático



Principios

1. - Cataluña es una nación porque su ciudadanía así lo considera, muy mayoritariamente. Aunque esta afirmación pueda resultar obvia por motivos históricos, lingüísticos, culturales, sociales, políticos y económicos, la negación de este presupuesto por parte del Estado español es la raíz del desencaje de Cataluña con España.

Ni siquiera la construcción del Estado de las autonomías, en 1977, permitió la unión de naciones diferenciadas. La "indisoluble unidad de la Nación Española" y la definición de España como "la patria común e indivisible de todos los españoles" del artículo 2 de la vigente Constitución española introducen en el texto dos conceptos-como señala el historiador Borja de Riquer-esencialistas pero escasamente democráticos.


2. - La nación catalana es sujeto de soberanía.
La soberanía es un concepto dinámico, que tiene en cuenta diversos aspectos como la identidad de un grupo humano, su historia, el territorio que ocupa, la economía o la relación con los grupos vecinos.

El concepto de soberanía está asociado a la existencia de ciudadanos libres que forman parte de un grupo determinado. Esta es la base del proceso que vive ahora mismo Cataluña, pero hoy por hoy no hay ninguna posibilidad de mantener un diálogo racional, político o científico sobre esta cuestión capital con unos interlocutores-los representantes del estado español- que sostienen que no hay más identidad que la suya.

 La fuente legitimadora de la soberanía española (según la Constitución de 1978) es el principio según el cual los ciudadanos de este Estado conforman una sola nación. Esto impide la aceptación de la existencia de colectivos de ciudadanos que puedan sentir otra identidad nacional. La unión inseparable y eterna del individuo con "su" nación hace que la identidad nacional no sea una adquisición voluntaria sino un destino inexorable.

        El político conservador Antonio Cánovas del Castillo, en 1881, ya proclamó que "España es una obra de Dios, o de la naturaleza", en respuesta a las tesis federalistas de Francisco Pi y Margall.

        Antonio Maura, en 1918, considera incomprensible y antinatural otra identidad que no sea la española y afirma contundente "No se elige la madre, ni los hermanos, ni la casa paterna, ni la patria en que se nace". Más tarde, el falangista Raimundo Fernández Cuesta proclama en1939 que "la existencia de la nación española está por encima de opiniones, argumentos, votaciones y plebiscitos".

         La afirmación del general Juan Antonio Chicharro, en febrero de 2013, "la Patria vale más que la democracia" sigue en esta línea metafísica que no contrapone la unidad de España a la secesión (ambas opciones perfectamente defendibles democráticamente) sino que proclama un principio indisoluble y anula la posibilidad de discutirlo.

A pesar de todo este imaginario, la identidad catalana se mantiene con claridad, contraponiendo diariamente argumentos y vivencias a los principios indemostrables que vienen a decir que "el pueblo es aquel que la Constitución dice que es el pueblo". Esta identidad propia es la fuente legitimadora de la soberanía del pueblo de Cataluña.


3. - Cataluña quiere un estado propio para desarrollarse según su propio criterio, no para oponerse a nada ni a nadie. El proceso actual no se hace contra nadie, aunque ciertamente no es indoloro ni inocuo.

El estado propio sólo es un instrumento -no es en ningún caso un objetivo en sí mismo- para lograr el mayor progreso, bienestar y justicia social posibles, que constituyen la finalidad de cualquier estado democrático de derecho. El problema de Cataluña para desarrollarse es que no tiene -ni ha tenido en trescientos años- un Estado amigo que la respete tal como es, procurando su progreso y buscando lo que es mejor para ella, que hubiera sido también lo mejor para el conjunto de ese Estado.

Por ello inicia un proceso de emancipación nacional, irreversible, que sólo tendrá pleno sentido si asegura su orientación social y radicalmente democrática, para configurar un Estado que supere las limitaciones democráticas de los estados del siglo XX.


Legitimidad histórica

4. - Cataluña ya ha sido una nación independiente.
La nación catalana nació en el año 988, cuando el conde de Barcelona Borrell II no renovó el juramento de fidelidad al rey franco, deshaciendo el vasallaje y ratificando así la independencia de los condados catalanes, que hacía años que eran autónomos. El "Forum Iudicum", del siglo XII, contemporáneo de las "Homilías de Organyà", es el primer tratado de leyes catalanas que se conserva.

La unión dinástica de Ramón Berenguer IV con Petronila de Aragón, en 1162, conformó la Corona de Aragón, organizada como una federación de estados medievales que respetaba las singularidades de cada territorio (Cortes, Generalitat y Constituciones) y coordinaba la política exterior hasta el año 1479. Esto quiere decir que Cataluña fue un estado independiente durante 174 años y federado con la Corona de Aragón durante otros 317 años.


5. - Con los Reyes Católicos no nació la nación española.
Aquellos príncipes se casaron en secreto en 1469 y accedieron a los respectivos tronos Isabel en 1474 y Fernando en 1479. Ambas coronas conservaron las leyes e instituciones propias; los escudos estaban juntos pero no unidos.

Al morir Isabel, en 1516, Fernando renuncia a Castilla en favor de su hija Juana para evitar un conflicto armado. Esto supuso la unión de las dos coronas en una sola persona, pero manteniendo diferenciadas las Cortes, instituciones políticas, administración pública, lenguas y moneda.

La identidad catalana se mantuvo y en 1640 estalla la Guerra de los Segadores, en la que Pau Claris proclama la República independiente de Cataluña (1641), que fue sofocada y anulada en pocos meses.


6. - España, en su dimensión actual, fue el resultado del "derecho de conquista", no de la voluntad de sus ciudadanos.
Un mapa oficial de 1854 diferenciaba todavía entre la España "plenamente constitucional", la España foral (País Vasco y Navarra), la España "asimilada" (correspondiente a la antigua Corona de Aragón) y la España colonial, después desaparecida.

La "nación española 'que conocemos –de matriz totalmente castellana- nació con Felipe V, en 1716, cuando se unifica la organización política después de vencer en la Guerra de Sucesión. El rey, aludiendo al "derecho de conquista", abolió los fueros y quitó a Cataluña el control económico, fiscal, judicial, aduanero y monetario propios, así como su capacidad legislativa.

         ¿Por qué no se explican todos estos hechos comprobables en los libros escolares de Historia de España? Quizás la "lección magistral" de Esperanza Aguirre-cuando era presidenta de la Comunidad de Madrid- nos da una respuesta: "España es una gran Nación con 3.000 años de historia (es decir, de cuando el rey Salomón) y eso se todo lo que tienen que saber los niños ".


7. - Algunos datos que conviene recordar
• La bandera catalana de las cuatro barras es del año 1050. La bandera española de tres franjas horizontales (dos rojas y una amarilla central) es de 1785.
• Las cortes catalanas se reunieron por primera vez en 1192, las españolas en 1834.
• El primer "presidente" catalán es de 1359, el primer presidente de gobierno español es de 1823.
• La primera Constitución catalana es de 1283. La primera Constitución española (llamada "la Pepa") es de 1812.


Legitimidad democrática

8. - La validez de las leyes no les otorga automáticamente legitimidad.
Ninguna Constitución reconoce el derecho a la independencia y más de 120 naciones se han independizado los últimos 70 años. Por tanto, todos los nuevos estados de Europa y muchos otros estados del mundo han violado la Constitución y las leyes para ser un estado. En Sudáfrica, por ejemplo, pedir la igualdad de derechos entre blancos y negros era inconstitucional ... durante muchos años!

Las leyes no siempre se ajustan al bien común o a la realidad cambiante y por ello se modifican. El sufragio universal, la igualdad racial, la prohibición de las minas antipersona o los referéndums vinculantes nunca hubieran sido posibles sin movimientos ciudadanos que consiguen cambios legislativos y mejoras históricas.

En último caso, la insumisión pacífica y no violenta a una ley considerada injusta es un imperativo ético de carácter personal o colectivo que no se puede despreciar.


9. - La legitimidad democrática debe prevalecer sobre la legitimidad de las leyes.
Las leyes no se pueden sacralizar, o al menos no se pueden sacralizar más que la evolución de la voluntad de los pueblos.

Las tensiones entre derechos, democracia y territorios -según el profesor Ferran Requejo- forman parte del debate entre legalidad y democracia (Habermas, Michelman) y de la protección de los derechos colectivos en democracias plurinacionales (Taylor, Walzer). Las posibles soluciones a estas tensiones deben ser pragmáticas y de carácter particular, no hay una norma universal.
En una democracia del siglo XXI no resulta legítimo obligar a los ciudadanos de una colectividad nacional a quedarse dentro de un estado en contra de la voluntad de la mayoría.

El conflicto entre Cataluña y España no es, pues, básicamente un problema jurídico (no hay ninguna norma que permita una consulta popular vinculante ni el posible tránsito a la independencia) sino un problema político. El estado español debe decidir si él mismo es una Constitución o una democracia.


10. - El detonante del conflicto actual Cataluña-España ha sido la quiebra del Estatuto de Autonomía de 2006.
La sentencia del Tribunal Constitucional del 28 de junio de 2010, declarando inconstitucionales bastantes artículos del Estatuto de Autonomía de Cataluña votado en referéndum y previamente "cepillado" en el Congreso, dinamitó el estado de las autonomías y su credibilidad en Cataluña. Los argumentos en que se fundamenta la sentencia le dan legalidad, pero no tienen legitimidad para ordenar la convivencia en el interior de Cataluña y las relaciones entre Cataluña y España, simplemente porque sus destinatarios no quieren.

Si la Constitución sólo admite el ejercicio del derecho de autonomía en los términos fijados por la sentencia del Tribunal Constitucional, la ciudadanía de Cataluña no puede considerar la Constitución como suya, y así lo ha dicho en dos elecciones consecutivas, con un mensaje cada vez más rotundo. Jurídicamente es un problema difícil de plantear, pero políticamente es un problema de resolución imprescindible.


Legislación internacional

11. - El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, en sentencia del 22 de julio de 2010 dice que "No existe en derecho internacional ninguna norma que prohíba las declaraciones democráticas de independencia. Y no existe ninguna norma que prohíba a la ciudadanía, cuando exista contradicción entre la legalidad constitucional y la voluntad democráticamente expresada, hacer prevalecer esta segunda ".

En una sentencia sobre Kosovo, el mismo Tribunal exponía que, en caso de que se agotaran otras vías de entendimiento y los actores políticos legítimos proclamaran de forma no violenta una declaración de independencia, no se podría oponer ningún obstáculo legal internacional .


12. - El Tribunal Supremo de Canadá, poco antes del referéndum soberanista de Quebec de 1995, dictó que la Constitución no puede constreñir la voluntad popular libremente expresada, ya que "un voto mayoritario en Quebec sobre una pregunta clara a favor de la secesión de la provincia conferiría una legitimidad democrática a la iniciativa de secesión que todos los demás participantes en la federación deberían reconocer ".

Canadá y su orden constitucional no podrían ser indiferentes a una expresión clara de una mayoría de los quebequenses. Igualmente, Quebec no podría pretender dictar las condiciones de la secesión. Por tanto, la votación debería ir seguida de negociaciones relativas al posible acto de secesión, así como de sus condiciones, "acuerdos políticos sin conclusiones predeterminadas por las leyes". Sigue diciendo el Tribunal que "si una de las dos partes se negara a negociar de buena fe, no se excluye la posibilidad de una declaración inconstitucional de secesión de facto". En este caso su éxito dependería del reconocimiento de la comunidad internacional.


El derecho a decidir

13. - Cambiar la Constitución española no es el primer paso para poder ejercer el derecho a decidir. Sería conveniente, pero no necesario.
En España se argumenta que para poder hacer un referéndum sobre el futuro de Cataluña primero habría que cambiar la Constitución, pero esto no es así por dos motivos: porque se confunde el hecho de preguntar en sí mismo -el derecho a decidir- con las posibles consecuencias de su resultado -la secesión- (si el resultado es negativo no habría que hacer nada), y también porque no se pueden esgrimir como impedimento unas normas que sólo una de las partes puede cambiar, máxime si esa parte ya ha expresado que no está dispuesta a cambiar en ningún caso .

Es obvio que hay un choque de legitimidades en juego, pero así como en la "Ley de la Reforma Política" de 1977 se transgredieron las normas de juego franquistas sin decirlo claramente, ahora hay que encontrar una solución para hacer prevalecer el principio más democrático, que es la consulta a la ciudadanía que así lo ha pedido.


14. - La voluntad ciudadana debe poder expresar democráticamente.
Más allá de la trayectoria histórica que explica la existencia de una voluntad de ser pueblo y nación, así como los lazos culturales y lingüísticos de una comunidad con otros territorios, es la voluntad popular la que legitima en último caso cualquier identidad nacional.

La población de Cataluña ha expresado ya con claridad dos veces su voluntad mayoritaria, desde la "ruptura" de la Transición con la sentencia del Tribunal Constitucional de junio de 2010.

El movimiento democrático que quiere construir un nuevo estado que resuelva -a juicio de quien lo considera- la relación desigual entre Cataluña y España, basada en la dominación y en la imposición, es absolutamente legítimo si esta opción garantiza los derechos democráticos y sociales fundamentales. Incluso el de elegir la propia identidad sin menoscabar los derechos de ciudadanía para quienes no la sientan como propia.

En esa tesitura, sólo la expresión libre de la ciudadanía dará a conocer el apoyo efectivo de esta opción de nueva organización política. Cualquier persona o colectivo que defienda la radicalidad democrática debe estar de acuerdo en que un problema político hay resolverlo con la herramienta política más potente: la consulta a la ciudadanía.


15. - Quien incumple las leyes no puede negar la democracia. Quien incumple el Estatuto no puede negar la consulta ... ni invocar la Constitución cuando le interesa, sin cumplir todas las Leyes fundamentales, como los Estatutos de Autonomía.

Desde la entrada en vigor del Estatuto de Cataluña de 2006 sólo ha habido tres reuniones de la comisión bilateral que debe desplegar y hacer los traspasos de competencias. La última reunión es de julio de 2011, el total de traspasos hechos es de 7 y hay, al menos, 29 traspasos pendientes. De estos traspasos hechos algunos están incompletos (por ejemplo se ha traspasado la gestión de la red de los trenes de cercanías, pero sin el traspaso de los trenes, las vías y las estaciones). También se ha prometido el pago de la deuda contemplado en la disposición adicional tercera del Estatuto (sólo el primer año, 759 millones) que ni siquiera se ha reconocido posteriormente.

Pero esto no es nuevo en las relaciones Generalitat-Estado. Desde la aprobación de la LOAPA en plena transición política (primer gobierno de Felipe González 1982-86), que significó la muerte del espíritu inicial del estado de las autonomías, el Estado ha sido siempre receloso en la distribución de competencias, con incumplimientos reiterados de Leyes Orgánicas (Los Estatutos de Autonomía) y de los compromisos adquiridos, manteniendo para él funciones duplicadas –hecho muy grave y poco divulgado- y con continuadas demandas al Tribunal Constitucional.


Identidad y lengua

16. - El estado español no acepta de buen grado la diversidad lingüística.
La organización lingüística española sólo ha trabajado, desde siempre, el castellano, fruto de la herencia de confusión entre España y Castilla, manteniendo una política asimilacionista: estructuración de los cuerpos de seguridad del Estado alérgica a la diversidad lingüística, regulación de los mercados que dificulta el uso de las lenguas que no sean el castellano, mundo judicial absolutamente castellanizado, legislación audiovisual lingüísticamente homogeneizadora, acción exterior del Estado como si éste tuviera sólo una lengua, ... (F.Xavier Vila).

Esto no es lo que ha pasado y pasa, por ejemplo, en Canadá -donde el Estado promueve el uso del inglés y el francés en todo el país-, en Bélgica -estado unitario plurilingüístico- o en Gran Bretaña. Está claro que para los representantes de España ... ¡ninguno de estos países son nuestro caso!

Seis millones de personas hablamos habitualmente catalán en España. El catalán es la 22 ª lengua más traducida en el mundo y se puede estudiar en 114 universidades de todo el mundo (¿cuántas de éstas en España, fuera de Cataluña?). Pese a estos datos, el catalán no es lengua oficial de estado en Europa. El gaélico, con 77.000 hablantes sí lo es porque su Estado lo considera un patrimonio cultural y un activo del país.


17. - La imposición del castellano y el menosprecio del catalán no son una invención interesada, sino una realidad contrastada durante siglos.

La expresión "habla en cristiano", escuchada repetidamente durante la dictadura franquista, no era producto de una cierta incultura sino de una cultura uniformizadora muy arraigada. Históricamente la diversidad lingüística de España ha molestado mucho a las élites políticas, económicas y culturales de cuño castellano durante los últimos trescientos años. La han vivido como un estorbo más que como una riqueza.

La aproximación del Estado, que tiene raíces imperiales y jacobinas, a la realidad pluricultural y plurilingüística ha estado siempre mucho más cercana a la multiculturalidad -permitiendo las otras lenguas en un régimen de desigualdad y subordinación- que a una verdadera interculturalidad, enriquecimiento mutuo y mestizaje cultural.

Algunos botones de muestra son el Edicto Real de 1837, que imponía castigos a los niños que hablaran catalán en la escuela, o bien la prohibición de poner telegramas y de hablar en catalán por teléfono (Orden de Correos y Telégrafos, de 1896), la "Orden del Ministerio de Educación Nacional" de 1939, prohibiendo el uso público del catalán o incluso la Constitución de 1978, nada equitativa en cuestiones lingüísticas en los territorios con lengua propia, cuestión que provoca conflictos continuos, algunos de ellos creados por un Estado que no traga esa diversidad más allá del folclore.


Razones económicas

18. - El déficit fiscal de Cataluña con España no es ni razonable ni comparativo con ninguna otra situación en estados democráticos.

En cifras redondas podemos decir que en los últimos tres años en Cataluña se han recaudado anualmente unos 32.000 millones de euros, de los que retornan en forma de inversiones, transferencias y otros unos 19.000 millones.

Cataluña es el territorio donde el Estado invierte menos por habitante, de forma continuada. El stock de capital público es un 27% menor que la media estatal (según el economista Carlos Boix). Aunque la población catalana supone más del 16% de la española, el gasto público en Cataluña -una vez descontadas las transferencias directas en pensiones y subsidios de paro- supone un 11,2% de toda la del Estado, convirtiéndola en la penúltima comunidad en gasto per cápita en educación y sanidad.

Mientras la inversión en políticas sociales representa para el conjunto de España un 25,3% del PIB (datos de 2010), en Cataluña esta cifra supone sólo el 21,4% del PIB.


19. - El empobrecimiento gradual de Cataluña no beneficia a un enriquecimiento eficiente del conjunto del Estado.

La falta continuada de inversiones y de transferencias por habitante en Cataluña ayudan a explicar por qué el PIB catalán era un 18% más alto que el español en 1995 y sólo un 8% más alto en el año 2010, sólo quince años después. Comparado con el régimen fiscal del País Vasco los datos son elocuentes: en 1995 el PIB catalán era un 4% más alto que el PIB del País Vasco y quince años después era un 16% más bajo. Mientras Euskadi ha podido proveerse de los bienes públicos esenciales para ser competitivo en un mundo globalizado, Cataluña no lo ha podido hacer, en detrimento de su crecimiento pero también del crecimiento del conjunto del Estado.


20. - No se conoce ningún país -salvo España- donde se haya promovido el boicot a productos de una comunidad del propio país.

Resulta inaudito, y también insultante, que en estos años de crisis económica aguda el resto de España haya hecho (de manera pública o no pública) boicot a algunos productos catalanes, como el cava, haciendo caer el consumo interno en unas cantidades que sólo el incremento de la exportación ha podido ir compensando.

Resulta inaudito, y también significativo, que en círculos económicos madrileños se prefiera que una multinacional externa compre una empresa española a que lo haga una empresa catalana, o que se haga un pedido importante de un alimento a una empresa externa a un precio superior al que se podría conseguir en Cataluña. O que un mando militar se niegue a surtir un cuartel de agua embotellada catalana (que en realidad es de capital francés). Este comportamiento sigue el patrón que ha habido, durante siglos, de una España "plenamente constitucional" (como decía un mapa de 1854) y otra "España asimilada" que siempre parece impura, siempre debe justificarse o demostrar algo para poder ser quien es ...

Y, especialmente, resulta inaudito que quien tiene responsabilidades de Estado no haya frenado todo esto de forma inmediata, haya actuado con miedo o ... quizá con mala fe.



Fundamentos de un Estado social

21. - Queremos un Estado digno de serlo.
Un nuevo estado del siglo XXI debe tener un compromiso de radicalidad democrática, y no únicamente las estructuras de estado habituales en las organizaciones creadas en los siglos anteriores. Este compromiso de toda la sociedad catalana debe fundamentarse, al menos, en:
• Una fórmula de representación directa y cercana de la ciudadanía con sus representantes parlamentarios
• La consulta a la ciudadanía en aquellos temas importantes que afecten a la organización social y la definición de políticas de Estado
• La participación de las organizaciones de la sociedad civil en el diseño, seguimiento y evaluación de políticas públicas
• La denuncia de los paraísos fiscales y el refuerzo de normas y controles para la lucha contra el fraude y el blanqueo de dinero
• El trabajo por una cultura de paz y una política de "defensa" basada en los principios de seguridad humana. Un estado sin ejército y con un servicio civil de paz noviolento. Un país que destina el 'dividendo de paz' ​​resultante a la cooperación internacional ya mantener una política de seguridad compartida con toda la ciudadanía.


22. - Queremos un Estado en diálogo con nuestros vecinos.
Después de trescientos años de unión por la fuerza y ​​en un contexto de conflicto grave con España, toca hablar de cómo organizamos el futuro. De cómo encontramos una salida democrática a un conflicto permanente.

Después de tanto tiempo en que unos hablan de victimismo donde otros ven maltrato, de sentir menosprecio donde otros no ven más que homogeneidad, y del deseo cada vez más extendido en Cataluña de ser mejores vecinos de lo que hemos estado mucho tiempo, parientes mediocres, se debe afrontar la realidad.

Hemos probado estos años un modelo democrático de convivencia, que ha cristalizado en un "café para todos" sin poder opinar sobre quién se quedaba el pollo   -el estado español- (mosén Ballarín dixit), y, claro, no ha funcionado. Ahora toca hablar y negociar, con realismo, las bases de esta nueva vecindad, de dos naciones que        -federadas, confederadas o miembros de una Unión-, ahora sí en plano de igualdad, quieren ir de la mano para construir una Europa más democrática y un mundo más fraterno.


Xavier Masllorens (xavier@masllorens.cat)
Abril de 2013