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martes, 20 de octubre de 2015

Jerusalén: una ciudad dividida por la derecha que la quería indivisible

Reproduzco el artículo que acaba de publicar Meir Margalit, activista y miembro del Centro de >Iniciativas de Paz de Jerusalén:
Jerusalén: una ciudad dividida por la derecha que la quería indivisible
Meir Margalit
Como un deja vu angustiante, como una tormenta que no deja de azotarnos, vuelve a estallar esta nueva ola de violencia. Y nos deja perplejos y avergonzados por la impotencia kafkiana de quien sabe lo que habría que hacer para acabar, de una vez por todas, con esta violencia endémica, pero nadie lo escucha.  Esto era de esperar, en particular en épocas de festividades judías, cuando religiosos derechistas se empecinan en subir a la Explanada de las Mezquitas, exasperando los nervios palestinos, que ya están tensos al máximo sin necesidad de estas provocaciones. Era de esperar, pero, por obra del diablo, estas irrupciones de violencia siempre nos toman por sorpresa, nunca se está lo suficientemente preparado para enfrentarlas.   
Sin embargo, a pesar de esa sensación de haber ya presenciado la misma película, podemos notar algunos rasgos propios de esta revuelta.  Por primera vez en muchos años, se produce un acontecimiento perturbador en el que los jóvenes palestinos de Jerusalén se vuelcan a las calles en forma masiva, espontánea, sin apoyo de ningún movimiento organizado, apedreando todo símbolo israelí que se cruza en su camino, atropellando civiles israelíes y atacando con cuchillos de cocina, hasta llegar a su máxima expresión la semana pasada cuando un niño palestino de 13 años atacó a cuchillazos a otro niño israelí de la misma edad, lo que convirtió automáticamente a cada niño palestino en "terrorista activo" a ojos israelíes. 
Este modelo de rebelión ha dejado a la policía israelí perpleja, ya que este estilo de  ataques son imprevisibles e imposibles de prevenir. Mucho mas fácil para los servicios de seguridad israelí es combatir células terroristas organizadas que enfrentarse a civiles armados con cuchillos caseros  que, en un momento de ira, deciden acuchillar al primer israelí que se cruza en su camino. Esta nueva estrategia popular palestina ha producido un cambio sumamente significativo en el desarrollo del conflicto. Hasta tal punto, que por primera vez en muchos años podemos declarar que la calle palestina en Jerusalén oriental ha logrado un triunfo contundente, aunque no sea más que como un "gol en contra" del gobierno israelí.
La imposición de un estado de sitio en Jerusalén oriental -o lo que Giorgio Agamben denomina "un estado de excepción"-, que incluye la utilización por primera vez desde 1967 de fuerzas militares como refuerzo a la policía local y de bloques de cemento que separan los barrios palestinos de los israelíes, es sin duda alguna uno de los triunfos mas contundentes de los jóvenes rebeldes de Jerusalén oriental. Ello requiere una lectura atenta de los significados simbólicos que representa, ya que a primera vista pasan desapercibidos.
Lo primero que resalta es, por encima de todo, el estado de pánico en que esta sumergida la sociedad israelí, la incapacidad para controlar la situación, y el grado de cinismo con que el gobierno manipula la opinión publica israelí, apoyándose en que nadie conoce la geografía del lugar: da igual cuantas vallas instale la policía en Jerusalén oriental, siempre habrá un hueco por el que unos terroristas dispuestos a todo podrán infiltrarse a la parte occidental de la ciudad. Pero lo mas significativo es que al declarar el “estado de sitio”, el gobierno israelí ha dividido de facto la ciudad de Jerusalén.  
La izquierda israelí aduce desde hace 46 años, sin mayor éxito, que el modelo de ciudad unificada no tiene futuro y es necesario dividirla: ahora lo ha llevado a la práctica la derecha israelí sin mayor remordimiento de conciencia. El despliegue de soldados y bloques de cemento en las rutas que conectan a los barrios palestinos con la parte israeli es sumamente simbólico porque nos remiten a los Territorios Ocupados de Cisjordania. Los transforma en un claro significante de la anulación de distinciones entre Jerusalén y los Territorios Ocupados, o lo que  podría denominarse la "Cisjordanización de Jerusalén".  Nunca Jerusalén oriental ha estado tan cerca de los territorios ocupados y tan lejos de Jerusalén occidental.
Y este "gol en contra" llega a tiempo. Durante los últimos años, y a medida que la situación económica ha ido mejorando, la población adulta de Jerusalén oriental comenzó a acomodarse o a resignarse a la ocupación. A partir de ahora esta percepción colapsa y la gente vuelve a recordar que están bajo una ocupación militar que, por mas beneficios económicos que pueda conllevar, es y será insoportable.  Durante los últimos años, gracias a una política de gestos implementada por el actual alcalde israelí de la ciudad, la ocupación perdió su fachada opresora y su imagen se volvió mas light, hasta tal punto que los últimos sondeos demuestran que mas de la mitad estarían dispuestos a adquirir la ciudadanía israelí.    Este proceso de doblegamiento a la ocupación ha colapsado estruendosamente, ha sido literalmente quebrado por los jóvenes. La dosis de relativa prosperidad que el alcalde Barkat  suministro a sus padres, no les atañe: están en esa edad en la que la dignidad y el orgullo son factores decisivos en la consolidación de su identidad, mucho más importantes que la prosperidad económica que persiguen sus padres. 
La idea de tranquilizar al publico israelí gracias a las barreras no es nueva en nuestra región.  Durante la segunda Intifada, fue Ariel Sharon el primero en promover en 2002 la construcción de la muralla de separación a fin de calmar a la población israelí.  Siguiendo esta lógica escapista, Netanyahu introduce vallas de cemento armado con el mismo objetivo. Construir otra muralla seria demasiado exagerado pero, salvando las diferencias, en ambos casos el resultado es el mismo: Sharon y Netanyahu dividen la ciudad de facto.
Diez años después de construida la muralla de separación, que dejó fuera a extensas partes de la ciudad y a más de 50.000 residentes palestinos, el gobierno actual separa Jerusalén oriental en una serie de enclaves cerrados que, mas que afectar la vida cotidiana, producen un cambio total en la mentalidad palestina respecto a la ocupación.  Netanyahu les ha vuelto a recordar que viven bajo ocupación militar, y ha reavivado de esa manera el ansia palestina de liberación.
La tensión generada por estos disturbios ha corroborado que el modelo de la "Jerusalén unificada" es insostenible, que por debajo de la tierra ruge un volcán. La tenacidad con la que la población joven desafía al sistema israelí es la prueba contundente de que este régimen de ocupación esta destinado a enfrentar periódicamente alzamientos violentos que, a largo plazo, acabaran desmoronándolo. Toda represión es temporal por definición y la actual represión policial esta sembrando las semillas de la próxima rebelión. Los jóvenes palestinos arrestados, cuyo numero ronda los 2.500, llevarán en sus venas por siempre el ansia de revancha. Y el folklore local ya esta fertilizando la próxima generación de jóvenes que aspira imitarlos, porque en el imaginario local esos son los pequeños guerrilleros que, poniendo en jaque a la policía,  salvaron la dignidad nacional.
Todavía es prematuro saber si estamos ante la tercera Intifada. Sea cual fuere el futuro,  el valor intrínsico del levantamiento juvenil  consiste en haber puesto de relieve la patología del sistema municipal de Jerusalén y, más allá de sus logros a corto plazo, los acontecimientos han dejado claro que una estructura de esta índole podría perdurar, pero no tiene derecho a existir. 
Un proverbio hebreo dice que la labor de los santos es realizada por gente común.  No se si será cierto. Pero lo que esta claro es que el objetivo de la izquierda lo está llevando a cabo, a su brutal manera, la derecha.   
www.sinpermiso.info, 17 de octubre 2015 





sábado, 29 de agosto de 2015

El verano de nuestra vergüenza mediterránea

Cada verano las mafias que transportan las personas ávidas de una vida mejor hacia Europa, desde África y Oriente Medio, hacen su agosto ante las denuncias de los medios de comunicación y los lamentos de nuestros gobernantes, que se limitan a poner más vallas, vigilancia i lanchas patrulleras para "disuadir" a los desesperados, construyendo ciudades-prisión como per "dissuadir" els desesperats, manteniendo ciudades-prisión como Ceuta y Melilla, dedicando dinero a tareas de policía de fronteras o expandiendo ideas peregrinas como la de destruir las pateras bombardeando costas africanas como si éstas formaran parte de nuestro patio trasero.

Este año, sin embargo, el drama de los conflictos armados mal o nada resueltos en Iraq, Siria, Afganistan, Egipto o Libia ha derramado la olla y Europa ha continuado en su lógica de hablar de "alud migratorio" (fíjense en la connotación negativa del término), cuando se está produciendo -ante la parálisis ciudadana- una de las mayores crisis humanitarias de refugiados desde la segunda Guerra Mundial. La primera respuesta de los gobiernos europeos, intentando repartirse cicateramente a 40.000 persones demandantes de asilo entre los estados de la UE como si fueran estraperlo -¡Qué papelón el del gobierno español... haciéndose el más solidario y negándose a acoger su "cuota", todo al mismo tiempo!- ha sido el principio de nuestra vergüenza colectiva.

Ahora, a finales d'agost, ya no hablamos de 40.000 sino de un millón de personas que huyen de la guerra, la injusticia y la inhumanidad o que buscan un medio de vida digno (los inmigrantes económicos también tiene derechos, recordémoslo). El drama se presenta en toda su crudeza y la Unión Europea sigue haciendo prevaler el criterio de cada estado y no una política común de acogidam asilo y migraciones.

Quiero compartir algunas reflexiones, que presento en forma de enunciados para no cansar al personal. Sé que cada una de ellas merecería mucha tinta y muchos matices, pero eso lo dejo para más adelante.

1. El problema esencial del sistema capitalista especulativo no es la pobreza extrema que deja a muchas personas y colectivos fuera del terreno de juego, sino la desigualdad creciente de rentas, oportunidades y medios de vida que provoca el propio sistema. Hay un 20% de la nuestra ciudadanía que se aprovecha de las bondades del sistema, actúa de freno ante cualquier cambio e impide las regulaciones legales y jurídicas que podrían limitar el lucro desmesurado.

2. Ésta no es una crisis humanitaria fruto de cuatro dictadores tocados del ala y corruptos (que también), sino sobre todo de unos intereses espúreos de empresas transnacionales, lobbyes especuladores y gobiernos de países dominantes, para mantener el statu quo y que las sociedades enriquecidas mantengamos la camama. La invasión occidental de Iraq tiene mucho que ver con la creación de Estado Islámico, la inacción de Occidente ante la guerra civil siria tiene mucho que ver con los intereses de Israel en la zona, y muchas guerras africanas tienen todo que ver con el acceso de Occidente y China a materias primas estratégicas y necesarias para nuestro "desarrollismo sin fin".

3. Mientras los temas de seguridad interior y exterior sean incontestables y pasen siempre por delante de los derechos humanos, en todos los dramas y situaciones, no resolveremos las crisis derivadas de conflictos armados de una forma eficaz y duradera. Todas las fronteras democráticas han de ser porosas, bien controladas pero porosas por naturaleza, o dejarán de ser democráticas y aceptaremos que un "gran hermano" decida por todos nosotros quien entra y quien sale de casa.

4. En el caso de Europa, nos llenamos la boca hablando de proyecto común cuando lo único que mantenemos en común es el poder de los Estados-nación, que no se corresponde ni a la realidad multicultural y mestiza de nuestras regiones -que demanda más poder local-, ni a la realidad de las naciones que no son Estado, ni a la burocracia de unas instituciones europeas con muy poco poder real. ¡El antiguo Régimen sigue vigente!.

5. La UE necesita corredores humanitarios seguros, controlados pero también acogedores, que distribuyan la población migrante e identifique con rapidez las personas que no pueden tener el estatuto de refugiado. Necesita, también, un cupo anual de migración económica que pueda absorber nuestra sociedad. Y, finalmente, necesita combatir con rigor y firmeza la demagogia instalada de "primero los de casa" que nos deshumaniza.

5. Cataluña puede y debería acoger al menos un 1 por mil anual de su población (es decir 7.500 personas) demandantes de asilo, y este año debería hacerlo con celeridad, durante el próximo mes de septiembre, aunque el gobierno español no esté por la labor.

6. A pesar de las dificultades y defectos del sistema, hay lugar para la esperanza si la ciudadanía nos indignamos y actuamos ante lo que consideramos injusto. Recordemos, si no, aquellos versos de Machado: "Creí mi hogar apagado, removí las cenizas y me quemé la mano".

miércoles, 12 de agosto de 2015

Desenmascarar a los negociantes de la guerra

El actor George Clooney y el activista por los derechos humanos John Prendergast lideran un proyecto que pretende investigar y divulgar los flujos financieros que entran y salen de las zonas en guerra. El proyecto se llama "The Sentry" (El centinela) y quiere nutrirse de información pública, denuncias confidenciales que reciban, dinero que sale al exterior de países en conflicto, investigaciones sobre comercio ilícito de armamento, etc.

El resultado esperado es poder publicar nombres concretos de personas y empresas que se lucran con el "negocio de la guerra", con el fin de presionar a los gobiernos para que les hagan pagar un precio por los males que causan.

Sabemos que muchos de esos males son irreversibles (decenal de miles de personas muertas, heridas, desplazadas o refugiadas cada mes), pero piensan que éste puede ser un primer paso para poner rostro al lucro sobre el sufrimiento humano ... en una época donde es posible la filtración de información confidencial a las redes sociales que inició Wikileaks.

La ciudadanía de todo el mundo les estará agradecida si la iniciativa prospera, ya que obligarà a gobuiernos e instituciones internacionales a actuar ante unos poderes fácticos que hoy por hoy parecen intocables, además de ser con frecuencia anónimos.

((Información básica extraída de un artículo de Teresa Turiera en el diario ARA)

jueves, 28 de agosto de 2014

Rabia, impotencia, perplejidad

Europa y el Próximo Oriente hierven de conflictos armados históricamente mal resueltos, en un momento de búsqueda de un "nuevo orden internacional" (léase un nuevo desorden, con dominadores y dominados), cuando la comunidad de naciones se aferra a un juego de equilibrios de fuerza y mal llamadas soluciones militares -es decir, puramente violentas- en una espiral que nunca termina: Bosnia (nuevamente en fase de pre-ebullición), Iraq, Siria, Israel, Ucrania, ... Horrores que nos parecían superados se repiten un día y otro. ¿Por qué y hasta cuándo?

Los humanos tenemos cada vez más información, más interconnexión, más interdependencia, más capacidad tecnológica i más posibilidades materiales y culturales para disfrutar del planeta, pero seguimos empecinados a resolver nuestras diferencias de una forma demostradamente inútil, poco duradera, cruel e inhumana. ¿Hasta cuándo el uso de la violencia no será denunciado y proscrito masivamente por la ciudadanía, que vive la pesadilla sin llegar a creérsela?

A escala personal nos preguntamos qué es lo que nos permite cerrar los ojos ante tanto sufrimiento, tanto horror como vemos y oímos, cuáles son las claves de la impotencia que nos paraliza. A escala global, nos preguntamos también qué puede haber detrás de la impotencia de gobiernos y organizaciones internacionals, incapaces de resolver los conflictos de una manera duradera y justa.

Por supuesto que las respuestas son complejas y variadas, seguro que no hay una receta milagrosa, pero creo que hay dos factores que son determinantes y actúan de freno a cualquier alternativa a la violencia como forma de resolver los conflictos.

En primer lugar el predominio, cada vez más acusado y vergonzante, de la economia sobre la política, de las grandes finanzas, del lucro, de la riqueza por encima de cualquier otra cosa. Eso está otorgando un poder quasi ilimitado a una élites económicas que no "viven en la sociedad" sino en su mundo, que siguen sus propias reglas y marcan las de los demás, que actúan de espaldas al sufrimiento humano y condicionan a la clase política hasta cotas inimaginables hasta ahora: todo se compra y se vende -también los cargos políticos-, el verdadero liderazgo mundial está en manos de personajes ricos y triunfadores que hacen y deshacen:  Mientras tanto, la clase política mundial ha perdido la iniciativa para regular los mercados, para poner límites al lucro, redistribuir la riqueza generada entre todos y todas y para ordenar la vida pública. Cada vez está más claro que los políticos que permiten la venta masiva de armamento a quien convenga, que  negocian acuerdos internacionales de espaldas a la ciudadanía o aceptan impotentes una mala solución a un conflicto antes permitido y a veces alimentado de lejos, no nos representan. Cada vez está más claro que los intereses económicos están en la base de la geoestrategia y que ésta ya casi no tiene en cuenta más límites que evitar el lucro ajeno.

A mi entender es necesario, de forma urgente, devolver la centralidad a la política y cortar de raíz la 'puerta giratoria' entre la política y las finanzas, de forma que puedan rebrotar nuevos liderazgos políticos, capaces de servir con independencia de criterio a los intereses públicos.

El segundo factor que impide la solució dialogada y no violenta de los conflictos es que la cultura de la violencia se ha instalado en nuestras vidas como si formara parte de nuestro ADN.  Desde los juegos hasta las relaciones parecen basadas en la violencia como la forma más natural de vida. La competencia parece más saludable que la cooperación. El triunfo personal está en vías de sustituir al bienestar grupal, y la "buena convivencia" parece basarse cada vez más en la imposición de un orden social injusto que la mayoría tiene que aceptar porque "es lo que hay" (frase peligrosa donde las haya, por su capacidad paralizante y de conformidad con la injusticia).

En este sentido quizás conviene recordar que el conflicto no podemos evitarlo, forma parte de nuestra condición humana, pero que la violencia como forma de resolverlo sí que es evitable. Lo recordaremos una y otra vez.