Durante este mes de Julio delegaciones de gobiernos de todo elmundo debaten en Nueva York sobre el alcance y las condiciones en que se firmará elprimer Tratado de la historia de la humanidad que debe regular el comercio de armas. Nos encontramosante una encrucijada importante, después de muchos años de trabajo de la coalición de ONG que hemos promovido este compromiso mundial y de otros actores de la sociedad civil.
Podemos acabar el mes con una decepción y un Tratado sólo orientativo, que no incluya todo tipo de armas, y otras cosas por el estilo o bien -como esperamos- podremos celebrar que por primera vez se ponen las bases para avanzar hacia un controil efectivo de las armas,ambién de las armas ligeras las municiones, que matan cada día en elmundo a 1.500 personas.
Laprimera semana de Conferencia nos deja un saldo preocupante: por motivos bien distinto muchos países no trabajan por un Tratado efectivo y vinculante con los derechos humanos. Egipto exige una delegación palestina, Israel y Estados Unidos amenazan con abandonar la Conferencia si eso sucede, y Rusia y China se friegan las manos porque no son ellos los que deben obstruir un acuerdo que no les gusta.
Hay todavía mucho debate por delante ...y como siempre la opinión pública mundial, cuanto más informada esté durante estas semanas, más podrá presionar para que termine la vergüenza de un comercio que enriquece a quien puede provocar muerte y sufrimiento humanos. Seguiremos informando.
domingo, 8 de julio de 2012
Regular el comercio de armas: ahora sí
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lunes, 9 de abril de 2012
Mercados 5 - Cooperación 0
O lo que es lo mismo, Militarismo 5 - Paz 0.
Hace unos días el gobierno del PP presentó al Parlamento su propuesta de Presupuestos Generales del Estado,que consuman una vergüenza anunciada: recortes drásticos en muchos capítulos que suponen riqueza humana para el país (72% en Cooperación internacional al desarrollo, 30% en Ciencia, disminución de rubros de traspasos a CC.AA., ...) mientras otros capítulos, como el Ministerio de Defensa, se ven recortados en un 8,8% o el Ministerio del Interior en un 3,4 %, se anuncia una vergonzante amnistía fiscal y un incremento del IRPF para los ciudadanos que pagamos nuestros impuestos a partir de un salario.
Lo más importante, con todo, no son esos brutales recortes que en unos meses van a elevar el paro a más de seis millones de personas. Lo importante es lo que no se hace, al amparo de que "los mercados" no amenacen con más turbulencias y que la "gente guapa"pueda consumir más. Lo que no se hace, por ejemplo, es repensar un impuesto de sucesiones, o gravar las propiedades de la Iglesia católica con el IBI que pagamos todas, o anular las obras del AVE que se han demostrado faraónicas y poco rentables, o incrementar el tramo superior del IRPF para las rentas más altas, o poner un salario máximo interprofesional.
Ahí van las prioridades del Gobierno. Nos han metido una goleada, y estamos tan amedrentados que nos está costando reaccionar. Por si puede ayudar: ¿Sabían ustedes que la cantidad de millones que España está "recortando" (27.000 mllones de euros) coincide con la cantidad de deuda acumulada por el Ministerio de Defensa para "armamento que no necesitamos y escenarios bélicos que no contemplamos"? (declaraciones a ELPAIS, Constantino Méndez, ex-Secretario de Defensa, 13 de agosto de 2011).
¿Nos quedamos quietos? ¿No deberíamos declararnos todos antisistema?
Hace unos días el gobierno del PP presentó al Parlamento su propuesta de Presupuestos Generales del Estado,que consuman una vergüenza anunciada: recortes drásticos en muchos capítulos que suponen riqueza humana para el país (72% en Cooperación internacional al desarrollo, 30% en Ciencia, disminución de rubros de traspasos a CC.AA., ...) mientras otros capítulos, como el Ministerio de Defensa, se ven recortados en un 8,8% o el Ministerio del Interior en un 3,4 %, se anuncia una vergonzante amnistía fiscal y un incremento del IRPF para los ciudadanos que pagamos nuestros impuestos a partir de un salario.
Lo más importante, con todo, no son esos brutales recortes que en unos meses van a elevar el paro a más de seis millones de personas. Lo importante es lo que no se hace, al amparo de que "los mercados" no amenacen con más turbulencias y que la "gente guapa"pueda consumir más. Lo que no se hace, por ejemplo, es repensar un impuesto de sucesiones, o gravar las propiedades de la Iglesia católica con el IBI que pagamos todas, o anular las obras del AVE que se han demostrado faraónicas y poco rentables, o incrementar el tramo superior del IRPF para las rentas más altas, o poner un salario máximo interprofesional.
Ahí van las prioridades del Gobierno. Nos han metido una goleada, y estamos tan amedrentados que nos está costando reaccionar. Por si puede ayudar: ¿Sabían ustedes que la cantidad de millones que España está "recortando" (27.000 mllones de euros) coincide con la cantidad de deuda acumulada por el Ministerio de Defensa para "armamento que no necesitamos y escenarios bélicos que no contemplamos"? (declaraciones a ELPAIS, Constantino Méndez, ex-Secretario de Defensa, 13 de agosto de 2011).
¿Nos quedamos quietos? ¿No deberíamos declararnos todos antisistema?
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jueves, 22 de marzo de 2012
Supervivientes de Hiroshima en Barcelona
Esta semana la Fundació per la Pau ha acogido a diez personas supervivientes de la bomba de Hiroshima -denominados hibakushas- y organizó una visita al Parlament de Catalunya, donde les recibi´ño su presidenta, Núria de Gispert, y se reunieron con representantes de tres grupos parlamentarios para pedirles una resolución denunciando el armamento nuclear.
El tesimonio de estas personas, que no sólo denuncian el mantenimiento de las armas nucleares sino de la energía nuclear en general, son muy emotivos y también espeluznantes. Ver de cerca a estas personas mayores de 75 años y oir sus dramas personales me ha reafirmado en el convencimiento de que no hay energía nuclear buena. La energía nuclear es, en todos los casos, muy peligrosa, dañina y contaminante para muchos siglos. Conviene reiterarlo ante la opinión pública y ser conscientes de ello.
El tesimonio de estas personas, que no sólo denuncian el mantenimiento de las armas nucleares sino de la energía nuclear en general, son muy emotivos y también espeluznantes. Ver de cerca a estas personas mayores de 75 años y oir sus dramas personales me ha reafirmado en el convencimiento de que no hay energía nuclear buena. La energía nuclear es, en todos los casos, muy peligrosa, dañina y contaminante para muchos siglos. Conviene reiterarlo ante la opinión pública y ser conscientes de ello.
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sábado, 10 de marzo de 2012
Con las cosas de comer no se juega
Hace unos días escuché esta frase -que me transportó rapidamente a mi infancia- en boca de una madre joven y dirigiéndose a su hijo. Como estoy muy sensible a las penurias económicas de bastantes personas próximas, no me resonó en sentido literal sino en clave de derechos.
Confieso que sentí mucha indignación al recordar las medidas que -cada día, a todas horas y por cualquier medio- los gobernantes nos imponen como una medicina obligada para una enfermedad muy grave que se llama crisis. Y, como en la medicina 'ortodoxa', estoy seguro que estamos confundimos a menudo (de forma interessada, los mercados no son tontos) los síntomas con las causas, y a base de recortes a troche y moche se atacan lossíntomas de un desmadre que dicen que hemos cometido años ha, sin atacar y ni tan sólo mensionar las causas, la principal de las cuales es un sistema económico basado en la libre competencia, el lucro y la sagrada iniciativa individual que conducen inexorablemente a la desigualdad cada vez mayor entre colectivos y personas diversas.
La consecuencia nos la vamos encontrando cada día: más desigualdad económica, más laminación de derechos sociales y ausencia de solución a los problemas globales que se llaman vivienda, trabajo, sostenibilidad ambiental, paz social basada en la justicia y vida digna para todas. Hay una línea roja que no debemos permitir traspasar. Esta línea protege nuestros derechos civiles, sociales y económicos ganados en base a la regulación de un sistema depredador. Yo no juego. Con las cosas de comer, con los derechos de todas yo no juego.
Confieso que sentí mucha indignación al recordar las medidas que -cada día, a todas horas y por cualquier medio- los gobernantes nos imponen como una medicina obligada para una enfermedad muy grave que se llama crisis. Y, como en la medicina 'ortodoxa', estoy seguro que estamos confundimos a menudo (de forma interessada, los mercados no son tontos) los síntomas con las causas, y a base de recortes a troche y moche se atacan lossíntomas de un desmadre que dicen que hemos cometido años ha, sin atacar y ni tan sólo mensionar las causas, la principal de las cuales es un sistema económico basado en la libre competencia, el lucro y la sagrada iniciativa individual que conducen inexorablemente a la desigualdad cada vez mayor entre colectivos y personas diversas.
La consecuencia nos la vamos encontrando cada día: más desigualdad económica, más laminación de derechos sociales y ausencia de solución a los problemas globales que se llaman vivienda, trabajo, sostenibilidad ambiental, paz social basada en la justicia y vida digna para todas. Hay una línea roja que no debemos permitir traspasar. Esta línea protege nuestros derechos civiles, sociales y económicos ganados en base a la regulación de un sistema depredador. Yo no juego. Con las cosas de comer, con los derechos de todas yo no juego.
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viernes, 10 de febrero de 2012
¡Qué inseguridad con este Consejo de Seguridad!
El reciente veto de Rusia y China a una declaración de condena al régimen de Al Assad en Siria -inadmisible cuando hay por medio la conculcación de los derechos de todo un pueblo- ha dejado ver, por enésima vez, el doble rasero con que se miden las cosas: EEUU y Europa se rasgan las vestiduras e inventan nuevas formas de presión (bienvenidas sean), cuando los primeros nos tienen acostumbrados a vetar sistemáticamente cualquier declaración de condena a la conducta del estado de Israel.
Una clara muestra de la peligrosidad del derecho de veto en el Consejo de Seguridad, que desdibuja los esfuerzos por preservar la seguridad mundial y a menudo los inutiliza. Ojalá se levante un clamor ciudadano mundial contra el derecho de veto que merecería, de entrada, el premio Nobel de la Paz.
Una clara muestra de la peligrosidad del derecho de veto en el Consejo de Seguridad, que desdibuja los esfuerzos por preservar la seguridad mundial y a menudo los inutiliza. Ojalá se levante un clamor ciudadano mundial contra el derecho de veto que merecería, de entrada, el premio Nobel de la Paz.
sábado, 28 de enero de 2012
Escocia, Flandes, Cataluña
Resultará, para variar, que los estados jacobinos de Europa deberán mirar hacia los Estados Unidos de América para encontrar un federalismo menos complejo y que deje respirar a sus estados. Estoy tan harto de tener que escoger entre nacionalismos y entre "identidades que matan" (dicho en sabias palabras de Amin Malouf), de tener que sonreir a la ocurrencia de la "marca España" otra vez de moda, que desearía que políticos y sociedad civil de Flandes, Escocia y Cataluña se pusieran de acuerdo para encontrar una hoja de ruta incontestable para ser de Europa sin más servidumbres. ¿Tan difícl sería?
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domingo, 11 de diciembre de 2011
La cooperación internacional, un deber ético
Últimamente oímos, cada vez más a menudo, que es lógico dejar de hacer cooperación internacional al desarrollo en la situación actual, para ocuparnos de las necesidades que tenemos en nuestro país, donde la crisis hace estragos y deja a muchísimas personas sin cobertura social.
Quiero salir al paso de esta afirmación, porque para mí contiene una contradicción importante que la convierte en una verdad a medias o, todavía más, en una hipocresía.
Quedan lejos los años 80 en los que el 0,7% para el Tercer Mundo se convirtió en una causa cada vez más compartida socialmente pero que nunca llegó a materializarse del todo, por falta de voluntad política. Sin ir más lejos España -que no ha sido precisamente de los peores donantes- no ha sobrepasado nunca el 0,52 del PIB en Ayuda al Desarrollo.
La crisis económica no puede ser una excusa para reducir la ayuda, porque el desarrollo europeo se ha basado en unas reglas de comercio internacional y de intercambio que nos han favorecido hasta ahora. Porque durante siglos hemos pagado las materias primas de los países del Sur a los precios marcados por Europa y hemos cobrado los productos manufacturados también a los precios señalados por nosotros. Porque hemos utilizado mano de obra barata, formada en el Sur y a beneficio nuestro sin pagar nada a cambio. Porque nuesto sistema financiero se ha beneficiado de su industria barata y de sus ahorros y ... todo eso sin que los países más empobrecidos hayan salido del pozo de la miseria.
No, ciertamente ahora no podemos mirar para otro lado y decir que toca arreglar nuestros problemas y no los de los demás. El mundo se ha hecho global y los problemas son ya colectivos, y el primero de todos es la injusticia que genera una pobreza y una desigualad crecientes ... en un mundo cada vez más rico a pesar de las crisis.
Ahora, más que nunca, es necesario que la solidaridad no quede recluída en casa. Hemos aprendido a decir que tenemos una sola casa que es el mundo, y hay que ser consecuentes. Me parece que el cambio de prioridades -necesario en estos momentos- no comienza por dejar fuera la solidaridad internacional. El cambio de prioridades ha de venir por otro lado. ¿Menos ejército, quizás? ¿Menos carreteras nuevas durante un tiempo? ¿Y si dejamos de inaugurar kilómetros de AVE en los próximos dos años? ¿O si recortamos los sueldos más altos de las empresas públicas y privadas? ¿O si reducimos el número de funcionarios de los Ministerios que tienen sus competencias traspasadas, y nos preparamos para un futuro con menos burocracia y más servicios?.
Nuestra salud ética colectiva nos lo agradecerá. Cuando se trata de recortes también hay una línea roja de carácter ético.
Quiero salir al paso de esta afirmación, porque para mí contiene una contradicción importante que la convierte en una verdad a medias o, todavía más, en una hipocresía.
Quedan lejos los años 80 en los que el 0,7% para el Tercer Mundo se convirtió en una causa cada vez más compartida socialmente pero que nunca llegó a materializarse del todo, por falta de voluntad política. Sin ir más lejos España -que no ha sido precisamente de los peores donantes- no ha sobrepasado nunca el 0,52 del PIB en Ayuda al Desarrollo.
La crisis económica no puede ser una excusa para reducir la ayuda, porque el desarrollo europeo se ha basado en unas reglas de comercio internacional y de intercambio que nos han favorecido hasta ahora. Porque durante siglos hemos pagado las materias primas de los países del Sur a los precios marcados por Europa y hemos cobrado los productos manufacturados también a los precios señalados por nosotros. Porque hemos utilizado mano de obra barata, formada en el Sur y a beneficio nuestro sin pagar nada a cambio. Porque nuesto sistema financiero se ha beneficiado de su industria barata y de sus ahorros y ... todo eso sin que los países más empobrecidos hayan salido del pozo de la miseria.
No, ciertamente ahora no podemos mirar para otro lado y decir que toca arreglar nuestros problemas y no los de los demás. El mundo se ha hecho global y los problemas son ya colectivos, y el primero de todos es la injusticia que genera una pobreza y una desigualad crecientes ... en un mundo cada vez más rico a pesar de las crisis.
Ahora, más que nunca, es necesario que la solidaridad no quede recluída en casa. Hemos aprendido a decir que tenemos una sola casa que es el mundo, y hay que ser consecuentes. Me parece que el cambio de prioridades -necesario en estos momentos- no comienza por dejar fuera la solidaridad internacional. El cambio de prioridades ha de venir por otro lado. ¿Menos ejército, quizás? ¿Menos carreteras nuevas durante un tiempo? ¿Y si dejamos de inaugurar kilómetros de AVE en los próximos dos años? ¿O si recortamos los sueldos más altos de las empresas públicas y privadas? ¿O si reducimos el número de funcionarios de los Ministerios que tienen sus competencias traspasadas, y nos preparamos para un futuro con menos burocracia y más servicios?.
Nuestra salud ética colectiva nos lo agradecerá. Cuando se trata de recortes también hay una línea roja de carácter ético.
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