En el mundo hay 48 paraísos fiscales. Todos tenemos al menos uno cerca de casa. Lugares donde -en pocas palabras- prácticamente no se pagan impuestos si se domicilia una sociedad mercantil o se abre una cuenta bancaria. Lugares "legales" donde las cuentas corrientes pueden ser oficialmente anónimas y las transacciones que se hagan también.
Éste es sólo un ejemplo del absoluto desorden del sistema fiscal, que constituye una de las causas más sangrantes de la desigualdad creciente en el mundo y también, hay que decirlo claro, de la violencia estructural de un mundo que 'se come' cada vez a más personas y acumula cada vez más riqueza en pocas manos.
La cultura de la violencia es dominante en la humanidad desde hace más de cinco mil años, pero no tiene por qué serlo para siempre. Se robustece cada vez que se da vía libre al mercado sin límites, pero se debilita cada vez que damos una respuesta solidaria a un problema social: cuando surge un movimiento ciudadano, una alternativa diferente de comercio, una acción emprendedora del bien común, una actividad de economía ciudadana o un ejemplo de dignificación humana.
Violencia es que los administradores de la cosa pública se muestren fuertes con los débiles y débiles con los fuertes. En el año 2012 las rentas del capital en España pagaron impuestos por valor de entre un 18% y un 24%, mientras las rentas del trabajo pagaban entre un 24% y un 52% y mientras el impuesto de sociedades tenía un tipo efectivo del 4,5%!
Es decir, las personas trabajadoras por cuenta ajena aportamos aproximadamente un 40% de nuestro salario en impuestos mientras las grandes empresas aportaban un ... 4,5% de la riqueza generada. El fraude fiscal supuso aproximadamente un 25% del PIB anual y gran parte de este fraude (sin menospreciar la lacra de la economía sumergida) se concentró en la elusión de impuestos por parte de grandes capitales, fortunas privadas y sobre todo actividad de las grandes empresas.
En este contexto, luchar contra la violencia estructural pasa indefectiblemente por conseguir una fiscalidad más justa, progresiva y solidaria, como una cuestión capital para el progreso de nuestras sociedades.
domingo, 27 de abril de 2014
Violencia es eludir impuestos
Etiquetas:
El poder de la ciudadanía,
Etica,
Paz y derechos humanos
domingo, 16 de marzo de 2014
Crimea y la cultura de paz
Unos consultores de organización empresarial, que trabajan para mejorar la
gestión de un hospital público de Cataluña, tildaron casi de tonto a un médico amigo mío porque les dijo que estaban arreglando "chapa y pintura" del coche mientras el motor -es decir, un equipo de personas trabajadoras bien considerado, motivado y estimulado- se había estropeado hacía tiempo. Mi amigo les pidió, además, que no lo insultaran como tonto, que lo hicieran más bien llamándole honrado, en todo caso. Porque es evidente que con un motor estropeado el coche
podia lucir, pero no podría participar en carreras hasta que no se llegara a la raíz de los problemas.
Con los conflictos internacionales pasa una cosa similar desde hace siglos: en nombre del realismo y de que "siempre ha sido así" la lógica de la fuerza se impone a la lógica de la razón, tapando los problemas pero sin resolverlos verdaderamente. Y a los que defendemos un nuevo paradigma nos llaman tontos (o ingenuos, que viene a ser lo mismo), porque parece que las novedades e inventos están reservados a la tecnología y no a las ciencias sociales o a la política.
Setenta y seis años después de la invasión de Polonia por el ejército alemán, Crimea se ha llenado de so9ldados rusos 'anónimos' para hacer valer a base de tanques el argumento de que la seguridad de su país pasa por la anexión de un territorio que consideran estratégico, oponiéndose a la legalidad de un Estado (Ucrania) que estrena un gobierno nacido de la presión ciudadana pero tampoco validado de forma democrática. Un contrasentido sobre otro.
Se pueden hacer todas las consideraciones que se quieran: que se trata de un territorio primero tártaro, después ruso, después de la URSS, después ucraniano, ... que Occidente ha dado apoyo -por intereses también supuestamente estratégicos- a grupos fascistas paramilitares que apoyan al nuevo gobierno ucraniano, que Rusia fue humillado durante una década a la caída deñl telón de acero, ... però no es de geoestrategia de lo que me interesa hablar hoy, sino de la importancia de comenzar a romper la lógica militarista de resolución de conflictos, en un siglo XXI que ha empezado con los mismos esquemas aprendidos de nacionalismos que tejen nuevos imperios y de potencias militares que defienden iperios económicos.
Entre las ansias imperialistas de unos (Rusia), las decisiones tomadas en clave militar de dominio (Estados Unidos) y la inoperancia diplomática entre despistada y cobarde de la Unión europea, se repite que la única verdad posible parece ser la fuerza, reproduciendo una lógica gastada que arregla periódicamen te chapa y pintura, sin reparar el motor.
Yendo a la raíz de los problemas y no a algunas de sus consecuencias visibles, dejaremos de taparlos para empezar a resolverlos de verdad. Será difícil (¿qué empresa humana no lo es?). Será necesario rehacer muchas cosas, desde el papel de Naciones Unidas hasta las reglas de la diplomacia internacional, pero no podemos renunciar ello, por imperativo ético y por dignidad humana.
En Crimea están votando hoy, pero lo hacen con tanques en las puertas y eso no es democracia. Profundizar la democracia es nuestro verdadero reto, haciendo que todas las partes de cualquier conflicto puedan ser escuchadas para la toma de decisiones que les afecten, llegando a acuerdos muchas veces dolorosos, pero seguro que más cargados de humanidad que con la "mejor" de las soluciones militares, si es que existe.
Con los conflictos internacionales pasa una cosa similar desde hace siglos: en nombre del realismo y de que "siempre ha sido así" la lógica de la fuerza se impone a la lógica de la razón, tapando los problemas pero sin resolverlos verdaderamente. Y a los que defendemos un nuevo paradigma nos llaman tontos (o ingenuos, que viene a ser lo mismo), porque parece que las novedades e inventos están reservados a la tecnología y no a las ciencias sociales o a la política.
Setenta y seis años después de la invasión de Polonia por el ejército alemán, Crimea se ha llenado de so9ldados rusos 'anónimos' para hacer valer a base de tanques el argumento de que la seguridad de su país pasa por la anexión de un territorio que consideran estratégico, oponiéndose a la legalidad de un Estado (Ucrania) que estrena un gobierno nacido de la presión ciudadana pero tampoco validado de forma democrática. Un contrasentido sobre otro.
Se pueden hacer todas las consideraciones que se quieran: que se trata de un territorio primero tártaro, después ruso, después de la URSS, después ucraniano, ... que Occidente ha dado apoyo -por intereses también supuestamente estratégicos- a grupos fascistas paramilitares que apoyan al nuevo gobierno ucraniano, que Rusia fue humillado durante una década a la caída deñl telón de acero, ... però no es de geoestrategia de lo que me interesa hablar hoy, sino de la importancia de comenzar a romper la lógica militarista de resolución de conflictos, en un siglo XXI que ha empezado con los mismos esquemas aprendidos de nacionalismos que tejen nuevos imperios y de potencias militares que defienden iperios económicos.
Entre las ansias imperialistas de unos (Rusia), las decisiones tomadas en clave militar de dominio (Estados Unidos) y la inoperancia diplomática entre despistada y cobarde de la Unión europea, se repite que la única verdad posible parece ser la fuerza, reproduciendo una lógica gastada que arregla periódicamen te chapa y pintura, sin reparar el motor.
Yendo a la raíz de los problemas y no a algunas de sus consecuencias visibles, dejaremos de taparlos para empezar a resolverlos de verdad. Será difícil (¿qué empresa humana no lo es?). Será necesario rehacer muchas cosas, desde el papel de Naciones Unidas hasta las reglas de la diplomacia internacional, pero no podemos renunciar ello, por imperativo ético y por dignidad humana.
En Crimea están votando hoy, pero lo hacen con tanques en las puertas y eso no es democracia. Profundizar la democracia es nuestro verdadero reto, haciendo que todas las partes de cualquier conflicto puedan ser escuchadas para la toma de decisiones que les afecten, llegando a acuerdos muchas veces dolorosos, pero seguro que más cargados de humanidad que con la "mejor" de las soluciones militares, si es que existe.
martes, 31 de diciembre de 2013
La ciudadanía y el poder: distancia creciente, confianza menguante
Que los movimientos ciudadanos tienen cada vez más fuerza es una afirmación casi indiscutible. Que dicha fuerza toma a menudo direcciones erráticas también parece ser una realidad. Hoy por hoy una opinión pública formada, lúcida y activa tiene una capacidad de movilización, de creación de pensamiento y de construcción de nuevos horizontes que a nadie se le escapan, tampoco a los poderosos. Todavía se trata de algo incipiente ... pero se mueve. Se mueve lento porque irá lejos.
Por ahora es como un magma pacífico, participativo y diverso, que tiene frente a sí unos poderes asentados, algo desconcertados pero con la desvergüenza del que se siente fuerte.
El poder político, cada vez más injertado al poder económico, se aleja cada vez más de la gente. Éste, a su vez, siendo el verdadero artífice del desastre social que supone la desigualdad creciente y crujiente, tienen todavía capacidad de intimidación, pero ambos han perdido la capacidad de convicción y de autoridad, como nos recuerda Josep Ramoneda en un artículo reciente.
La ciudadanía, cada vez más formada e informada, no se cree ya las coartadas de los tecnócratas que dicen gobernarnos ni las bondades de las grandes empresas que hacen obras de beneficencia públicas mientras defraudan "en privado" sistemáticamente al fisco mediante argucias legales o ilegales (comocotizar en paraísos fiscales, por ejemplo).
Por ahora la sociedad del 99% responde sólo con una desconfianza ilimitada, con cinismo, con respuestas puntuales de rechazo o apelando al individualismo. Pero muy pronto no se conformará con ser espectadora doliente de la injusticia de un poder político débil, alejado y servil, de un poder judicial que promueve la desigualdad otorgando privilegios a los ricos y poderosos, de un poder económico vicioso y tramposo, que nunca tiene bastante y especula con la vida, y de un poder de los mass media que se está convirtiendo -si no lo ha hecho ya- en una correa de transmisión de los grandes intereses económicos.
Cerramos el año 2013 con ua confianza bastante menguada en la justicia del sistema, fruto del caos cotidiano que provoca la desigualdad sin freno. Recuperar un cierto nivel de confianza entre los cinco poderes (entendiendo la ciudadanía como tal) es imprescindible para que las cosas funcionen y eso pide, a mi juicio, trabajr en diversos frentes, entre los cuales destaco tres:
Por ahora es como un magma pacífico, participativo y diverso, que tiene frente a sí unos poderes asentados, algo desconcertados pero con la desvergüenza del que se siente fuerte.
El poder político, cada vez más injertado al poder económico, se aleja cada vez más de la gente. Éste, a su vez, siendo el verdadero artífice del desastre social que supone la desigualdad creciente y crujiente, tienen todavía capacidad de intimidación, pero ambos han perdido la capacidad de convicción y de autoridad, como nos recuerda Josep Ramoneda en un artículo reciente.
La ciudadanía, cada vez más formada e informada, no se cree ya las coartadas de los tecnócratas que dicen gobernarnos ni las bondades de las grandes empresas que hacen obras de beneficencia públicas mientras defraudan "en privado" sistemáticamente al fisco mediante argucias legales o ilegales (comocotizar en paraísos fiscales, por ejemplo).
Por ahora la sociedad del 99% responde sólo con una desconfianza ilimitada, con cinismo, con respuestas puntuales de rechazo o apelando al individualismo. Pero muy pronto no se conformará con ser espectadora doliente de la injusticia de un poder político débil, alejado y servil, de un poder judicial que promueve la desigualdad otorgando privilegios a los ricos y poderosos, de un poder económico vicioso y tramposo, que nunca tiene bastante y especula con la vida, y de un poder de los mass media que se está convirtiendo -si no lo ha hecho ya- en una correa de transmisión de los grandes intereses económicos.
Cerramos el año 2013 con ua confianza bastante menguada en la justicia del sistema, fruto del caos cotidiano que provoca la desigualdad sin freno. Recuperar un cierto nivel de confianza entre los cinco poderes (entendiendo la ciudadanía como tal) es imprescindible para que las cosas funcionen y eso pide, a mi juicio, trabajr en diversos frentes, entre los cuales destaco tres:
- la regulación estricta de ganancias y beneficios económicos, ligada a una reforma fiscal en profundidad que sea auténticamente progresiva. Limitar la riqueza no tiene por qué ser necesariamente negativo para la economía, si no queremos limitarla a una deriva de crecimiento constante, imposible de sostener en el tiempo.
- la regulación estricta de las leyes del mercado, con la supresión de los paraísos fiscales y una limitación clara de la economía especulativa (mercado de futuros, bitcoins, ...)
- la regeneración política, a partir de cambios profundos en las reglas democráticas, con el fin de promover una auténtica participación ciudadana y la limitación del poder coercitivo de los estados.
Etiquetas:
El poder de la ciudadanía,
Opinión pública
sábado, 30 de noviembre de 2013
La Constitución, tan importante y tan relativa
Interesante esta carta al señor Miguel Herrero i Rodríguez de Miñón, uno de los siete ponentes constitucionales, enviada por el profesor Enric Casulleras de la Universitat de Vic. Relativiza absolutamente cualquier argumento contrario a una consulta vinculante a la ciudadanía de Cataluña sobre su futuro estatus político.
"Distinguido y admirado don Miguel,
En vano he esperado que terciase usted en el debate sobre el proceso
de secesión de Catalunya. Como al parecer, el principal argumento
contra la declaración unilateral de independencia es su ilegalidad en
términos constitucionales, me gustaría que usted recordase a los
españoles en qué circunstancias fue incorporado a la Constitución el
artículo donde se alude a la indisoluble integridad del territorio
español,y la participación directa del Estado Mayor del Ejército en su
redacción.
Porque era a nombre suyo de usted el sobre que llegó, con membrete del
Ejército, irrumpiendo en el seno de la ponencia donde se estaba
debatiendo tan espinoso asunto. Haría usted una gran aportación a la
democracia si revelase los términos en que el Ejército amenazaba con
su intervención en caso de que el contenido del sobre no se
incorporase, sin tocar una coma, al articulado constitucional.
Y así seríamos conscientes todos los ciudadanos de que la máxima norma
del ordenamiento jurídico español fue impuesta bajo coacción y con
graves amenazas.
Como jurista que es, usted sabe mejor que yo que los contratos
firmados entre partes bajo amenaza o coacción son viciados de origen y
nulos de pleno derecho.
La anterior petición no menoscaba la alta consideración que nos merece
su ilustrada aportación humanística e intelectual a la convivencia
entre los ciudadanos de este país (muy pronto, países, espero).
Reciba mis más respetuosos saludos. Suyo,
Enric Casulleras"
En vano he esperado que terciase usted en el debate sobre el proceso
de secesión de Catalunya. Como al parecer, el principal argumento
contra la declaración unilateral de independencia es su ilegalidad en
términos constitucionales, me gustaría que usted recordase a los
españoles en qué circunstancias fue incorporado a la Constitución el
artículo donde se alude a la indisoluble integridad del territorio
español,y la participación directa del Estado Mayor del Ejército en su
redacción.
Porque era a nombre suyo de usted el sobre que llegó, con membrete del
Ejército, irrumpiendo en el seno de la ponencia donde se estaba
debatiendo tan espinoso asunto. Haría usted una gran aportación a la
democracia si revelase los términos en que el Ejército amenazaba con
su intervención en caso de que el contenido del sobre no se
incorporase, sin tocar una coma, al articulado constitucional.
Y así seríamos conscientes todos los ciudadanos de que la máxima norma
del ordenamiento jurídico español fue impuesta bajo coacción y con
graves amenazas.
Como jurista que es, usted sabe mejor que yo que los contratos
firmados entre partes bajo amenaza o coacción son viciados de origen y
nulos de pleno derecho.
La anterior petición no menoscaba la alta consideración que nos merece
su ilustrada aportación humanística e intelectual a la convivencia
entre los ciudadanos de este país (muy pronto, países, espero).
Reciba mis más respetuosos saludos. Suyo,
Enric Casulleras"
domingo, 6 de octubre de 2013
La desigualdad, el gran problema
El prestigioso periodista Nicholas Kristof (dos veces premio Pulitzer)
celebra en un artículo reciente en The New York Times que hay la posibilidad de que la pobreza extrema (mortalidad infantil, cabañas de paja, enfermedades crónicas y discapacidades evitables) se acabe antes de 2030. Se
basa en datos del Banco Mundial que señalan que la proporción de
personas que viven en condiciones de extrema pobreza en el mundo se ha reducido desde una de cada dos en 1980 a una de cada cinco en el día de hoy, y el objetivo es haber reducido esta proporción a prácticamente cero en el año 2030.
Enseguida señala también que el final de la subsistència en condiciones extremas no resuelve el problema de la pobreza "demasiado grande en nuestras sociedades", pero ayuda a resolver otras dificultades como la superpoblación, ya que "cuando las familias saben que sus hijos sobrevivirán, es más probable que tengan menos y que inviertan en ellos más recursos". Hay datos que lo avalan, como por ejemplo el índice de hijos pro mujer en Bangla Desh, que ha pasado en tan solo una generación de cinc a 2,2.
Hasta aquí, la buena notícia. Algunos compromisos internacionals (como los Objectivos de Desarrollo del Milenio), algunos compromisos nacionales (como el de los estados que siguen dedicando el 0,7% del PIB a Ayuda al desarrollo), algunas presiones ciudadanas, la acción continuada de movimientos, ONG e instancias solidarias y el mecenazgo privado han hecho que ahora "estemos mejor que cuando estábamos peor", y podamos contradecir con fuerza los argumentos de los profetas del mal que hace tiempo proclaman que la solidaridad internacional no sirve para nada. Nos encontramos, realmente, en una encrucijada histórica.
Un momento histórico que afronta una gran contradicción: ya hay más personas en el mundo que tienen teléfono móvil que lavabo, y el nivel de vida de las clases medias urbanas -en general- està empeorando, dando como resultado que la desigualdad aumente en todas las sociedades en una medida preocupante.
Las élites económicas (i políticas) se están dotando poco a poco de una corte de personas y familias con sueldos altos, buenos contactos, que són consumidores culturales y de bienes y servicios y que no llegan en conjunto ni al 20% del cuerpo social. Hay otro 20% que vive por debajo del umbral de la pobreza, en realidades donde se buscan apaños, recursos, subsidios y ayudas públicas o privadas que rayan la beneficència, y un 60% de personas cada vez más bien informadas y formadas, que somos contribuyentes netos de un sistema que soporta sobre ellas la mayor carga fiscal i responsabilidad ciudadana.
Esta es la ciudadanía que hoy tiene miedo de perder ...¡ lo que está perdiendo mientras tiene miedo! Pero esto no es para siempre, porque hay una gran capacidad de movilización en el espíritu humano y también una gran intolerancia ante la desigualdad creciente. Ésta es la herramienta más potente para cambiar las cosas.
Enseguida señala también que el final de la subsistència en condiciones extremas no resuelve el problema de la pobreza "demasiado grande en nuestras sociedades", pero ayuda a resolver otras dificultades como la superpoblación, ya que "cuando las familias saben que sus hijos sobrevivirán, es más probable que tengan menos y que inviertan en ellos más recursos". Hay datos que lo avalan, como por ejemplo el índice de hijos pro mujer en Bangla Desh, que ha pasado en tan solo una generación de cinc a 2,2.
Hasta aquí, la buena notícia. Algunos compromisos internacionals (como los Objectivos de Desarrollo del Milenio), algunos compromisos nacionales (como el de los estados que siguen dedicando el 0,7% del PIB a Ayuda al desarrollo), algunas presiones ciudadanas, la acción continuada de movimientos, ONG e instancias solidarias y el mecenazgo privado han hecho que ahora "estemos mejor que cuando estábamos peor", y podamos contradecir con fuerza los argumentos de los profetas del mal que hace tiempo proclaman que la solidaridad internacional no sirve para nada. Nos encontramos, realmente, en una encrucijada histórica.
Un momento histórico que afronta una gran contradicción: ya hay más personas en el mundo que tienen teléfono móvil que lavabo, y el nivel de vida de las clases medias urbanas -en general- està empeorando, dando como resultado que la desigualdad aumente en todas las sociedades en una medida preocupante.
Las élites económicas (i políticas) se están dotando poco a poco de una corte de personas y familias con sueldos altos, buenos contactos, que són consumidores culturales y de bienes y servicios y que no llegan en conjunto ni al 20% del cuerpo social. Hay otro 20% que vive por debajo del umbral de la pobreza, en realidades donde se buscan apaños, recursos, subsidios y ayudas públicas o privadas que rayan la beneficència, y un 60% de personas cada vez más bien informadas y formadas, que somos contribuyentes netos de un sistema que soporta sobre ellas la mayor carga fiscal i responsabilidad ciudadana.
Esta es la ciudadanía que hoy tiene miedo de perder ...¡ lo que está perdiendo mientras tiene miedo! Pero esto no es para siempre, porque hay una gran capacidad de movilización en el espíritu humano y también una gran intolerancia ante la desigualdad creciente. Ésta es la herramienta más potente para cambiar las cosas.
Etiquetas:
Cooperación internacional,
El poder de la ciudadanía
sábado, 14 de septiembre de 2013
Carta a los federalistas españoles
Sé que muchos de vosotros estáis desconcertados ante el proceso de soberanía que está viviendo Cataluña. Lo sé porque hemos compartido muchas causas y ahora no respondéis a mis correos, lo que me hace pensar que hay un cierto sufrimiento por aquello que puede costar comprender en el ambiente mediático español.
La causa de nuestro "basta" (muy mayoritario, transversal, inclusivo e intergeneracional) es la comprobación de que el pacto para convivir en un Estado donde se reconozca la diversidad, la diferencia, donde ésta sea un valor positivo y real, donde no haya un centro absorbente y una periferia, donde todos vean premiado su esfuerzo, resulta imposible: no está en su ADN ni lo viven sus gentes, buenas como las que más. Incluso la mayoría de los que provenimos de una ideología universalista y federalista -el socialismo- nos hemos convencido de ello.
Los socialistas españoles habláis, en general, de federalismo (incluso hay un "comité federal" en el PSOE) pero ante un intento de federalismo real, sin trampas -muchos lo llamáis confederalismo, pero no vamos a discutir por una cuestión semántica- como ha sido la propuesta de Estatuto de Cataluña de 2006 se le ha "pasado el cepillo" (en palabras de un ilustre socialista jacobino), se ha podado más en el Congreso y por si fuera poco ha sido sustancialmente rechazado en uno de los Tribunales más politizados del mundo occidental.
Cuando se ignoran los derechos nacionales de una comunidad -o si se prefiere, los derechos que una comunidad quiere otorgarse para su convivencia, no queda otra que organizarnos por nuestra cuenta y, desde un plano de igualdad, volver a hablar como buenos vecinos y compañeros.
No demos la culpa a las dificultades internas en Catalña (que las hay, y muchas) ni al socialismo catalán, como hoy mismo ha hecho el señor Bono. Que revise sus discursos y declaraciones y verá que el federalismo que propone es de feria, ni es federalismo ni tiene futuro: con decisiones centralizadas, sin derecho de cualquiera de las partes a renunciar al pacto, ... ¿Qué federalismo es éste?.
Una última reflexión para no alargarme: ¿qué pensáis sobre el referéndum de autodeterminación de Escocia? ¿Por qué no se ha levantado ninguna voz en España criticando la propuesta del señor Cameron de celebrar una consulta en 2016 para ver si el Reino Unido se queda en la UE? ¿Lo puede hacer un Estado que se ha "federado" en una Unión y no puiede hacerlo una comunidad respecto a su Estado? ¿Es que quizás solamente tienen derechos los estados del S.XIX como sujetos de derecho?. No creo, si así fuera desde 1990 en Europa no habrían nacido 21 estados fruto de secesiones ... contraviniendo sus respectivas Constituciones, of course ...
La causa de nuestro "basta" (muy mayoritario, transversal, inclusivo e intergeneracional) es la comprobación de que el pacto para convivir en un Estado donde se reconozca la diversidad, la diferencia, donde ésta sea un valor positivo y real, donde no haya un centro absorbente y una periferia, donde todos vean premiado su esfuerzo, resulta imposible: no está en su ADN ni lo viven sus gentes, buenas como las que más. Incluso la mayoría de los que provenimos de una ideología universalista y federalista -el socialismo- nos hemos convencido de ello.
Los socialistas españoles habláis, en general, de federalismo (incluso hay un "comité federal" en el PSOE) pero ante un intento de federalismo real, sin trampas -muchos lo llamáis confederalismo, pero no vamos a discutir por una cuestión semántica- como ha sido la propuesta de Estatuto de Cataluña de 2006 se le ha "pasado el cepillo" (en palabras de un ilustre socialista jacobino), se ha podado más en el Congreso y por si fuera poco ha sido sustancialmente rechazado en uno de los Tribunales más politizados del mundo occidental.
Cuando se ignoran los derechos nacionales de una comunidad -o si se prefiere, los derechos que una comunidad quiere otorgarse para su convivencia, no queda otra que organizarnos por nuestra cuenta y, desde un plano de igualdad, volver a hablar como buenos vecinos y compañeros.
No demos la culpa a las dificultades internas en Catalña (que las hay, y muchas) ni al socialismo catalán, como hoy mismo ha hecho el señor Bono. Que revise sus discursos y declaraciones y verá que el federalismo que propone es de feria, ni es federalismo ni tiene futuro: con decisiones centralizadas, sin derecho de cualquiera de las partes a renunciar al pacto, ... ¿Qué federalismo es éste?.
Una última reflexión para no alargarme: ¿qué pensáis sobre el referéndum de autodeterminación de Escocia? ¿Por qué no se ha levantado ninguna voz en España criticando la propuesta del señor Cameron de celebrar una consulta en 2016 para ver si el Reino Unido se queda en la UE? ¿Lo puede hacer un Estado que se ha "federado" en una Unión y no puiede hacerlo una comunidad respecto a su Estado? ¿Es que quizás solamente tienen derechos los estados del S.XIX como sujetos de derecho?. No creo, si así fuera desde 1990 en Europa no habrían nacido 21 estados fruto de secesiones ... contraviniendo sus respectivas Constituciones, of course ...
Etiquetas:
El poder de la ciudadanía,
Nacionalismos y estados
lunes, 5 de agosto de 2013
Paz, solidaridad, cooperación ... "las últimas de la fila"
Esta semana he asistido por primera vez a una reunión del Consejo catalán
de Cooperación. En la mesa casi treinta personas; representantes
gubernamentales (mayormente en silencio, excepto los de la Agència Catalana de
Cooperació al Desenvolupament ACCD); con cuestiones muy importantes en la
agenda como la revisión de la actuación durante el año 2012, el
"nuevo" organigrama de la ACCD, información sobre posible presupuesto
2013 y otros.
A la salida, un sentimiento de vergüenza al comprobar que “no estamos en
buenas manos” y de rabia porque a pesar del desmantelamiento de las políticas de solidaridad… ¡aquí no hay un alma que se mueva!. No
hay conciencia en la calle de que una sociedad sin una política pública de
solidaridad interna y externa no es una sociedad sana.
A modo de ejemplos, una selección para ponerse a llorar:
A modo de ejemplos, una selección para ponerse a llorar:
- el director de la ACCD confiesa que no puede haber una orientación política clara porque una gran parte de los fondos disponibles dependen de los recortes –a veces arbitrarios- que se obligan a hacer desde Madrid (cierto). Sin embargo ha implementado un nuevo organigrama esta semana, despidiendo a dos personas y promoviendo a otras dos. ¿Para qué? Nadie sabe con certeza a qué se ha debido, sólo sabemos que se ha hecho por el artículo veintinueve (que como sabemos va después de veintiocho).
- En el año 2012 no se resolvió la convocatoria pública de subvenciones a organizaciones no gubernamentales para la paz, derechos humanos y desarrollo. Desde el año pasado, más del 60% del presupuesto dedicado a la cooperación se ejecuta con criterio discrecional, no está sujeto a un escrutinio, simplemente a una "coordinación" del Departamento de Presidencia (ACCD) que se parece más a una recolección de datos de lo que hacen las distintas Áreas que una orientación con prioridades fijadas de antemano.
- Como sabemos, no hay ningún presupuesto aprobado para 2013. El Plan de Cooperación 2010-2014 es pura fantasía (comprensible hasta cierto punto), pero lo que no es de recibo es que no haya ninguna prioridad que sea sí o sí.
- El Gobierno de España se sigue "pasando por el forro” las tres sentencias del Tribunal Constitucional que obligan a transferir la gestión completa y el dinero del 0,7% del IRPF a las comunidades autónomas (en este caso con la connivencia de la Plataforma de Acción Social, manda huevos!). Sólo cumpliendo con la ley ya no haría falta tener un Estado tan “magnánimo”, que paga directamente a proveedores de programas de infancia, discapacidad o tercera edad... y habría posibilidades de seguir un plan de cooperación anual!
En la próxima reunión, prevista para septiembre, iré directamente con un
pañuelo.
Etiquetas:
Cooperación internacional,
Paz y derechos humanos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)